
El Santos, vía Las Piedras del Camino de Edgar Amador.
:: In memoriam ::

El Santos, vía Las Piedras del Camino de Edgar Amador.
Ayer terminé de ver la película Sexo, amor y otras perversiones (Carrera et al., 2006). No hablaré de ella, simplemente diré que me recordó una idea (si me dejan llamarla así): las ventajas de las mujeres en cuanto a menesteres del sexo, tabúes y perversiones. Es así.
En su momento estaba viendo un vídeo de sexo, de los llamados porno (o eróticos, según el gusto del cliente). Básicamente, además de la penetración y etcétera, hubo un diálogo entre la mujer y el entrevistador (no sé si el cámara o el que más tarde tuvo sexo con ella), en el que ella aclaraba que estaba ahí para tener únicamente penetración anal, pues la vaginal estaba no sólo reservada para su novio-pareja-principal relación sentimental, sino también que en sí ella era virgen por ese lado. Pero profesional, pues también aclaró que lo del anal era algo que ya tenía más que probado y que, bueno, ahora estaba ahí para otro show más.
Así las cosas, qué maravilla, pensé, los hombres homosexuales no tienen esa opción de brindar tales primicias a sus parejas. Los hombres heterosexuales tampoco. Pero las mujeres sí. Ellas bien pueden regalar no una sino dos veces ese curioso placer de ser el primero (o la primera) en penetrar. Es decir, pueden elegir, si así les place, qué parte han de reservar para un momento particular. Por ejemplo, vaginal para la primer relación sexual (y las que le sigan) y anal para, digamos, una primer noche de bodas… o viceversa, que nunca faltará aquella que quiera seguir y cumplir ciertos conocidos estándares (pero mientras disfrutar de alguna manera su sexualidad).
Lo dicho, creo que es una ventaja. Sobre todo en estas lides de, precisamente, sexo, amor y perversiones. Es más, ya puestos en esto, si se le suma el hecho de hacerlo con o sin condón, pues se tienen ya 4 virginales opciones, ¿o no?
En fin, sin duda alguna la primera vez no deja de tener su pervertido encanto.
Gracias a las recientes crónicas de Geraldina en su ameno e interesante blog, me llega el recuerdo de mis días en Turingia, Alemania. Seré breve, pues un mucho de algo que uno puede llevarse de Turingia, Gera ya lo ha escrito y registrado en excelentes notas (cosa de seguir esta liga para la virtual excursión). Digo pues que seré sumamente breve, cosa nomás de una imagen y de unas cuantas palabras. Leer el resto de esta entrada »
Así es, después de un año me parece que justo es darle a este espacio una manita de gato. Ojalá que guste. Hay cambios en la presentación, si es su primera vez pues ni cuenta se darán, pero si ya han andado estos caminos, sirvan —espero— darse vuelo. Por favor, pasen nota de cualquier problema técnico o algún asunto relacionado que entorpezca la lectura. Luego, recuerden sobre todo que como antes, y más que antes, sus comentarios (sugerencias, acotaciones y saludos incluídos) son, junto con su atenta lectura, lo más bienvenido. Ah, y aquellos visitantes propietarios de algunos de los sitios (blogs y webs) referidos aquí (espero, por cierto, en su momento escribir algunas líneas del por qué de mi inclusión en la correspondiente sección; adelanto que no es producto del azar o del capricho) y que prefieran lo contrario (i.e., que no haya liga alguna), sirvan notificarlo. De otro modo, disfruten del espacio, y si lo encuentran a la medida de sus intereses y gustos agradezco desde ya la respectiva referencia. Esto último sirva también como mensaje a aquellos selectos lectores que tengan su propio espacio en la red: si quieren compartir entre los suyos mis líneas a través de una liga, de antemano gracias. Sigamos pues, dándole a la tecla.
Nada mal, creo yo. El Óscar ya fue y, sirvan cotejar, bien me hubiera dejado algunas ganancias. No muchas, cierto, pero sí algunas. Así las cosas, tengo que mejorar el ojo para actuaciones masculinas. Ahora bien, en mi defensa he de decir que como actor secundario me sigue pareciendo mucho mejor Seymour Hoffman que Ledger, y que aquí el premio fue más bien pretexto para un homenaje post mórtem. Luego, que no he visto Milk y que si hubiera visto aunque sea los avances creo que sí hubiera puesto al Penn en la quiniela. Ah, mi señalado favoritismo por la Winslet es lo que, espero comprendan, me da ese acierto; cosa que no hice con la Tomei, por lo que tomo también como acierto el voto a Penélope. O sea, que mejor dejo ya esto de la auto-felicitación y paso al corolario: El curioso caso nomás apantalla (y se puede vivir sin verla), Slumdog es redonda (y mejor es que se vea), Penn reafirma que es garantía y Winslet lo está afirmando (y me está gustando); Penélope no tenía mucha competencia, y Seymour Hoffman sí, y mortal. Sea pues.
Rápidamente, algunos pronósticos de ganadores para eso que, para bien o para mal, es la gran premiación del séptimo arte, el Óscar en su edición 2009. Voy.
Actor protagonista: Frank Langella; Actriz protagonista: Meryl Streep (ó K. Winslet, mi favorita); Actor secundario: Philip Seymour Hoffman; Actriz secundaria: Penélope Cruz (ó M. Tomei); Película de animación: Wall-E; Director: Danny Boyle; Película: Slumdog Millionaire (pero mi favorita es The Reader). Luego, por “eficiencia” (nominaciones versus premios), la ganadora: Slumdog Millionaire; la perdedora: The curious case of Benjamin Button. Sea pues.
Próximamente
Por sí solas las palabras, esas uniones de letras, tienen belleza. Y es ahora a través de wordle.net que uno puede darse a la tarea de crear imágenes varias a través de, sí, ¡palabras! Agua Clara estrena imagen (con la ayuda de las definiciones de agua y clara):

Enseguida la guardé. Después leí las crónicas y, al mismo tiempo, recordé aquella patente de corso de Pérez Reverte, «Lo que sé sobre toros y toreros». Tengo por supuesto mucho más que aprender al respecto (y en general, dicho sea de paso) para, como Reverte, algún día escribir lo que sé del tema. Es decir, que sé muy poco y que quizá por ello mi primera reacción fue guardar esa imagen y recordar aquellas palabras.
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Cuando niño solía tumbarme en la cama y mirar al techo y preguntarme cómo se viviría en la casa si estuviera al revés. Esa ventana me queda a las rodillas; la manija de la puerta está muy alta, tendré que alzarme de puntas para alcanzarla. Además, en cada puerta tenemos que librar el marco, que ciertamente son altos. Con el piso tiroleado* andar descalzo duele. Al salir de mi habitación necesito una escalera para bajar al profundo piso, y entonces volver a subir otra escalera para entrar al cuarto de mis padres. No, esta casa no está bien diseñada para la vida al revés. Es cansado andar en ella.
Ayer, después de años de no hacer ese curioso ejercicio mental lo hice de nueva cuenta recostado en la cama. Fue espontáneo, sin premeditación. Andar por el pasillo resultó bastante más cómodo que cuando niño pues no hay tirol que pisar. Eso sí, la ventana queda al ras de piso, pero fuera de ello al parecer esta casa sí está diseñada para habitarla de revés. Sin embargo, tanto ayer como ahora mejor es no salir de casa y evitar el profundo suelo, que vaya que nos complicaría el reingreso a la casa: fatiga total… como cuando uno se tumba en la cama.
*En México, tirol es el recubrimiento que se pone (i.e., tirolear) en paredes y techo como acabado; suele ser rugoso al tacto y grumoso a la vista.