Archivos para 'Ciencia'Categoría

El verano en que conocí a una Nobel

Octubre 12, 2009

En sí aún no lo era; en ese 2005 era sencillamente la eminencia viviente. Fue en ese verano sueco la invitada de honor en aquél nuestro pequeño e íntimo taller (fuimos en total no más de 20 participantes). Todos se deshacían en atenciones para con ella y fue el eje sin duda de tan inolvidable verano. Señora con sobrados méritos y profesora a toda ley. Con sus 72 años estuvo en todo momento con ojos y oídos atentos a aquellas nuestras torpes presentaciones, y sin chistar tenía en todas el mejor comentario y la más acertada observación. Cual abuela de todos: una muy tierna y una muy sabia.

Calzando sus zapatos tenis (ie, fiel al american style) estuvo en todas las actividades del taller, es decir, además de estar en todo quiso también estar con todos. No era una vaca sagrada (de esas que abundan en la academia), era una mujer muy hecha que además de compartir su inteligencia, nos brindó su grata y dulce compañía. Nos dotó, a final de cuentas, de una lección humano-profesional. Un mujerón.

Hoy se da a conocer que estará de nueva cuenta en Suecia. Será la primera mujer en recibir el premio Nobel en Economía (propiamente dicho, el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas). El escenario será uno muy distinto al de aquella isla a la que llegamos en autobús desde Umeå; no habrá caminatas nocturnas a la luz del cielo nórdico; el verano estará agazapado y seguramente todos los que coincidimos con ella en aquél del 2005 estarán recordándolo de forma por demás especial.

No hay foto de por medio; las mías se me fueron en intentar capturar la nunca oscuridad del solsticio vernal y tan sólo atiné a guardar entre mis papeles un adelanto de un (en ese entonces) próximo capítulo de un libro más de su autoría. Fueron apenas tres días de convivencia  —una mínima parte de aquél junio— que hoy se vuelven a recordar con sobrada razón. Es lo que me queda. Decir que hoy día la mejor cara de la Economía es, justa y merecidamente, de mujer, y que tuve la oportunidad de encontrarme con ella. De admirarla en persona. De un poco conocerla.

Vaya verano. Vaya Señora: Elinor Ostrom (California, EE.UU., 1933).

A las 9 con 9 y 9 del 9.09.09

Septiembre 9, 2009

Dentro de las n ideas inútiles que uno tiene al día, ésta es una de ellas. Por supuesto, algunos la sabrán “aprovechar” mejor (lo que sea ello signifique). Pero resulta que a mí sólo se me ocurrió escribir esta nota y, astuto que es uno, programarla para que sea publicada exactamente a las nueve horas con nueve minutos y nueve segundos del día nueve del mes nueve del 2009. Lo sé, no seré el único, seguramente habrá tantos más ociosos escribidores que harán exactamente lo mismo. Originalidad pura.

Otras opciones, por supuesto, eran el correo electrónico o la llamada telefónica para decir algo “especial”, “original”, etcétera, en tan numérica fecha. Pero no hay garantía, a menos que se tenga una precisión absoluta y la muy buena suerte de que el servidor, la conexión (de la llamada), o lo que corresponda, registre finalmente esos números cuando se mande el mensaje, se haga la llamada o qué sé yo. Todavía más, otro ejemplo, si se quisiera decir “sí” (o “no”) a preguntas trascendentes (o típicas como “acepta usted a la novia”), tampoco se tiene garantizado que nuestros relojes y voces se sincronizarán a la perfección para en ese segundo decir lo que se tenga que decir con semejante marco.

Así las cosas, resta dejarlo en un simple y llano nueve del nueve del cero nueve. Un día pues para hacer y deshacer y después uno puede recordarlo fácilmente. Eso, quizá lo más útil de esta fecha es que será más que sencilla de recordar. Que aproveche.

Ahora bien, si nos ponemos exquisitos y ponemos atención a la textura, vale un ejemplo de las propiedades aritméticas del nueve:

Tenemos que ahora mismo son las 09:09:09 del 09.09.2009, y ello lo podemos expresar como 09090909092009; luego, si sumamos esas cifras nos da: 56 y 5+6=11, y 1+1=2. Es decir, ése dos es igual a la suma de las cifras de tal número exceptuando al 9 (es decir, 0+0+0+0+0+2+0+0=2). También, y que sirva para de hecho declarar que todo este año tiene “novenas-aritméticas propiedades”, un 10.12.2009 al hacerlo cifra nos da 10122009, luego sumamos 1+0+1+2+2+0+0+9=15, y 1+5=6, que es igual a, prescindiendo del 9, 1+0+1+2+2+0+0=6; o bien si tomamos un 14.11.2009, tenemos 1+4+1+1+2+0+0+9=18, que es 1+8=9, el cual resulta también si sumamos, ídem, 1+4+1+1+2+0+0=9. Qué divertido.

En otras palabras —y números— todos los días de este 2009 a final de, literalmente, cuentas guardan una muy particular ma… temática. Lo dicho: que aproveche.

Crí-Crí científico

Junio 9, 2009
Francisco Gabilondo Soler

D.R. Gabsol

Francisco Gabilondo Soler (México, 1907-1990) tenía razón: la gotita sube y baja, baja y sube. No sólo el chorrito, pues, se hacía grandote y chiquito. Crí-Crí llevó a sus últimas la dinámica de fluidos y aquella inmortal composición tiene ahora —además de sus ya acumuladas viñetas al respecto— estas imágenes que paso a paso nos muestran de lo que hablaba el veracruzano. Recordemos que Crí-Crí además de la Música tenía un especial interés por la Astronomía, así que acaso podemos considerar algunas de sus canciones como sus muy particulares apuntes científicos, o bien, su manera de entender el mundo teniendo como base a la Ciencia. Sea pues, aquí de lo que hablo (vía el blog de Pere Estupinya):


Ahora, baste recordar la lección del científico Crí-Crí en términos de su incomparable y única inspiración musical:

Lo dicho, «La gotita sube y baja, baja y sube al compás de esta canción»: El chorrito (1934).

Envío
Para esos mis locos bajitos: M.F., L. y X., sobrinos míos.

El mar de tu cuerpo

Marzo 14, 2009

Cuando tuve la oportunidad de adentrarme en las profundidades del mar (por hondo que fueran) siempre la decliné. Sin embargo, si tengo, como ahora (por una nota en FayerWayer), la oportunidad de echar un vistazo al interior del cuerpo humano, la tomo sin dudar. Son 15 imágenes tridimensionales que amén de la contemplación y asombro me han llevado al recuerdo de aquellas páginas inolvidables de «Triptofanito: Un viaje por el cuerpo humano» (Ed. Joaquín Mortiz, primera edición 1978), de Julio Frenk, ilustraciones de Claudio Isaac. Leer el resto de esta entrada »

Por hondo que sea el mar profundo

Febrero 5, 2009

Bien podríamos parafrasear toda la composición de don Pedro Flores. Por alto esté el cielo en el mundo, por hondo que sea el mar profundo, no habrá una barrera en el mundo que mi amor profundo no rompa por ti. (…) Yo estoy obsesionado contigo, y el mundo es testigo de mi frenesí. No sabemos qué clase de amor o interés mueve a Google, pero ellos ya llegaron al océano y sus profundidades. ¿Obsesión? Leer el resto de esta entrada »

Una revolución en la revolución

Noviembre 14, 2008

Con esas palabras describe Mónika Krause a la circulación del libro «¿Piensas ya en el amor?», de Heinrich Brückner, en los hogares de La Habana, Cuba. Libro que por ella, Mónika, comenzó a leerse y consultarse. Eran los años 70 de una Cuba que se empeñaba en hacer valer su revolución pero que, sin embargo, mantenía intactos los papeles tradicionales del hombre y la mujer. Si bien se pugnaba por una emancipación de la mujer, hacía falta algo más que asambleas y discursos donde ésta tuviera más asientos y micrófonos disponibles. Hacía falta, sí, una revolución en la revolución, y Mónika la comenzó. Leer el resto de esta entrada »

Retratos

Febrero 29, 2008

Xavier Velasco (1964), escritor, parte de un retrato de su niñez para su novela Éste que ves (Alfaguara, 2007). Los retratos hablan y cuentan sus propias historias. Son de hecho textos escritos a pinceladas; sus autores interpretan al protagonista (sean ellos mismos o terceros) y el resto de la tarea será a cargo del espectador: misión cumplida. Velasco, por ejemplo, termina la tarea (del retratista) con sus reflexiones alrededor de lo que ve, le pasa un nuevo filtro al retrato—de ése que ve— y escribe al respecto.

Leer el resto de esta entrada »