No sé a ustedes, pero a mí dentro de las tantas cosas que acaparan mi atención —por no decir que me hacen tirar la baba— es la cultura ecológica de Alemania. Me atrevo a decir que a cualquier extranjero llama su atención las iniciativas en pro de la ecología y del cuidado del medio ambiente que se cumplen en este país. Son varias y en distintos niveles. De las que uno se percata de inmediato son dos en particular. Dos medidas que hacen de Alemania, si me permiten la expresión, un depósito en colores.


