Posts Tagged ‘mundo del revés’

Debut y despedida

Septiembre 7, 2009

En sitios güeb como el ínclito Fayerwayer, ávidos de tecnología, suelen darse las crónicas donde por primera vez se da paso a algún producto recién salido al mercado. Es decir, se desempacan, prueban y manosean a lo más. Yo hice lo propio, pero a mi manera.

No tengo vídeo alguno, ni fotos. Tan sólo la crónica de un debut y despedida de una pequeña, y a final de cuentas prescindible, netbook. Mi laptop en sí arrastra literalmente más de un lustro de vida, que en estas lides tecnológicas es algo más que décadas al cuadrado, así que me decidí por un reemplazo. No ha lugar. Apenas un par de horas después de haber adquirido e iniciar su configuración (es decir, dejarla a tono con mis preferencias de uso), la flamante netbook mostró signos inequívocos de que su vida conmigo sería muy pero muy corta. El antivirus (siempre el antivirus) comenzó a dar problemas.

Opté por desinstalar el mentado programa, a fin de cuentas, ojo, ni siquiera tenía acceso a la red, así que seguro no sucederían ataques de bicho alguno. Seguí adelante con la exploración del equipo. Instalé un par de programas, nada o poco peligrosos y, lo esperado, ahora la tarjeta de sonido mostraba signos de flaqueza. Reinicios y más reinicios.

Pensando que la vuelta al estado cuasioriginal (el antivirus seguía ausente) de sus programas el equipo terminaría por al menos estabilizar las cosas, llegó lo más fuerte: paralización  total cada vez que echaba a andar la cámara. Tal cual. Apenas abría el programa correspondiente, enseguida aparecía la pantalla azul con el mensaje de error y más error. Habráse visto.

Además, para subrayar la inutilidad de la novedad, a esas alturas del juego yo ya estaba más que cansado de vista y manos. Sinceramente las netbooks no serán por mucho tiempo mi opción de compra cuando de equipos portátiles se trate. Eso sí, al momento pedía e imploraba porque el tiempo perdonara a mi compañera de mil batallas, la vieja laptop, y le devolviera aquella gloriosa edad en que su rendimiento era a la justa medida de mis necesidades. Pero bien dice el dicho: más sabe el diablo por viejo. Ella, la de siempre, me estaba pacientemente esperando. Venga, suspiró, deja ya esa caricatura de teclado

Y sí, al siguiente día de la compra me presenté a primera hora para devolver aquel frustado intento de renovación. La cámara no funciona, sintetizé; cómo así, si ya no hay más equipos. No se preocupe, en sí quiero mi dinero de vuelta. Esta vez todo funcionó sin problema alguno, y es que a veces entre humanos nos entendemos sin problemas. Salí pues de la tienda con una sonrisa, no hubo contratiempo alguno en la devolución del equipo (es más, ni siquiera abrieron la caja para comprobar que todo el contenido original estuviera en su lugar) y yo volví con mi vieja pero ya leal compañera.

Virginal perversión

Septiembre 4, 2009

Ayer terminé de ver la película Sexo, amor y otras perversiones (Carrera et al., 2006). No hablaré de ella, simplemente diré que me recordó una idea (si me dejan llamarla así): las ventajas de las mujeres en cuanto a menesteres del sexo, tabúes y perversiones. Es así.

En su momento estaba viendo un vídeo de sexo, de los llamados porno (o eróticos, según el gusto del cliente). Básicamente, además de la penetración y etcétera, hubo un diálogo entre la mujer y el entrevistador (no sé si el cámara o el que más tarde tuvo sexo con ella), en el que ella aclaraba que estaba ahí para tener únicamente penetración anal, pues la vaginal estaba no sólo reservada para su novio-pareja-principal relación sentimental, sino también que en sí ella era virgen por ese lado. Pero profesional, pues también aclaró que lo del anal era algo que ya tenía más que probado y que, bueno, ahora estaba ahí para otro show más.

Así las cosas, qué maravilla, pensé, los hombres homosexuales no tienen esa opción de brindar tales primicias a sus parejas. Los hombres heterosexuales tampoco. Pero las mujeres sí. Ellas bien pueden regalar no una sino dos veces ese curioso placer de ser el primero (o la primera) en penetrar. Es decir, pueden elegir, si así les place, qué parte han de reservar para un momento particular. Por ejemplo, vaginal para la primer relación sexual (y las que le sigan) y anal para, digamos, una primer noche de bodas… o viceversa, que nunca faltará aquella que quiera seguir y cumplir ciertos conocidos estándares (pero mientras disfrutar de alguna manera su sexualidad).

Lo dicho, creo que es una ventaja. Sobre todo en estas lides de, precisamente, sexo, amor y perversiones. Es más, ya puestos en esto, si se le suma el hecho de hacerlo con o sin condón, pues se tienen ya 4 virginales opciones, ¿o no?

En fin, sin duda alguna la primera vez no deja de tener su pervertido encanto.

Co(n)razón

Mayo 7, 2009

Ayer por la noche me entero (vía un reportaje en la tv) de una particular, maravillosa, humana y alentadora historia ocurrida en el 2005 en un campo de refugiados palestinos en Jenin, Cisjordania. Los protagonistas son un niño de 12 años, Ahmad, y su señor padre, Ismail Khatib. El israelí Leon Geller (crecido en los EEUU) y el alemán Marcus Vetter dirigen en el 2008 su documental «Das Herz von Jenin» (El corazón de Jenin); recién en este febrero 2009 el documental ganó el premio “Cinema para la Paz” en su respectiva categoría. También, dicho sea, el filme tomó parte del 6° Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México (FICCO 09), y si bien la gente del blog oficial (cinécdoque) no escribió al respecto, Jorge Villalobos (de Nexos) escribe unas líneas, y el blog Cinerex le dedica una merecida reseña; además, aquí, en inglés, una valiosa crítica de Rasha Khayat del portal Qantara (puente en árabe).

Digo entonces que me entero porque en sí no he visto el documental. No obstante, gracias al reportaje, puedo ya afirmar —y confirmar— que el conflicto entre palestinos y judios (y cualquier otro de origen religioso y basado en nacionalismos) es producto de una ausencia total de razón en y entre ambas partes. El humilde y sencillo mecánico de autos, Ismail, con, literalmente, el corazón caliente (en menos de 12 horas tuvo que tomar la decisión de donar el corazón y demás órganos de su hijo asesinado, a niños que incluían los de los enemigos, es decir, judios) y cabeza fría (habló y tomó consejo de personal médico, familiares y amigos; así como encaró a los que desaprobaban la acción), extiende su brazo para tender ése su particular puente de entendimiento con los diferentes a él. Ofrece la mano y los medios para que las vidas de otros, y la suya incluída, puedan tener sentido.

El arriba referido texto de Khayat menciona que el filme retrata desde un sólo ángulo, que no se ocupa en mencionar que así como la decisión de Ismail salvó a otros niños (incluída la niña judía), pacientes palestinos también han sido salvados por donaciones de pacientes judios. Como fuere, y coincido con Khayat, el documental manda un mensaje de esperanza. Por supuesto, hasta para poder ver tal mensaje uno debe de hacerse de mente y corazón, pues, lo dicho, no faltará el que siga señalando a un bando en particular según el ángulo que se quiera escoger y, ojo, prescindiendo de aquello que ese padre en todo momento quiso tener y no abandonar: la idea de que ni religión, raza o nación puede conceder derechos exclusivos y convertir a un semejante en un enemigo. Cierto, Ismail acota que es con los niños donde no puede haber tales barreras, sin embargo, él mismo se encarga de mostrar que de hecho no hay lugar para que se siga insistiendo, entre niños y adultos, en tales formas y maneras de ver y clasificar al mundo.

Es decir, que en esta clase de lecciones (de esperanza y paz) los niños son los que suelen ser los protagonistas (y a veces por ello se llegan a minimizar las historias: “ay, bueno, pero son niños y pues no saben ni pueden ver todo el problema… no entienden”), pero esta vez es un adulto quien, con todo y su bagaje cultural y social, logra ver en ese particular momento (y que no es cualquiera, carajo, le acaban de matar a su hijo) que más vale actuar asistido de la lúcida razón y no con, sea, coraje, venganza, odio, miopía, cerrazón, en fin, estupidez. Así es pues como nos conviene mirar la historia (de la misma forma en que desde entonces Ismail logra ver a su hijo): con el corazón y con la razón. Sí es posible, y vaya que es necesario.

Envío: Para Corvan y Risp, que sin duda son un par de igual valor que Ismail y Ahmad.

Martes severo

Marzo 10, 2009

Hoy martes se cumple una semana del colapso del Archivo Histórico de Colonia y aún no se tiene explicación concreta para lo ocurrido aquella tarde en la Severinstrasse. Los reportes de medios locales no cesan en dar informes del minuto a minuto. De igual forma la estupefacción continúa y los alemanes no dan crédito a tal hecho, ya, histórico. Mucho se habla y a muy poco se llega. Raro, debe decirse, en estas latitudes, pues si de algo se tiene comprobada muestra es del trabajo metódico de su gente. Leer el resto de esta entrada »

¿Preciado Himno?

Febrero 10, 2009

Mientras la cantante Jennifer Hudson interpretaba emocionada y respetuosamente su himno nacional en la pasada edición del Super Bowl de la NFL (buscando acaso igualar a su colega Whitney Houston), Julio Preciado —cantante también— se hacía acreedor a una sanción (al menos en teoría) por parte de la Secretaría de Gobernación por su accidentada entonación del Himno Nacional Mexicano en la inauguración de la Serie del Caribe 2009. Sin embargo, así reportan, a pesar de la clara evidencia (incluídos abucheo generalizado en el estadio y un comunicado de disculpas firmado por el propio Sr Preciado) dicha Secretaría estudia la información. Leer el resto de esta entrada »

Al revés

Febrero 28, 2008

Cuando niño solía tumbarme en la cama y mirar al techo y preguntarme cómo se viviría en la casa si estuviera al revés. Esa ventana me queda a las rodillas; la manija de la puerta está muy alta, tendré que alzarme de puntas para alcanzarla. Además, en cada puerta tenemos que librar el marco, que ciertamente son altos. Con el piso tiroleado* andar descalzo duele. Al salir de mi habitación necesito una escalera para bajar al profundo piso, y entonces volver a subir otra escalera para entrar al cuarto de mis padres. No, esta casa no está bien diseñada para la vida al revés. Es cansado andar en ella.

Ayer, después de años de no hacer ese curioso ejercicio mental lo hice de nueva cuenta recostado en la cama. Fue espontáneo, sin premeditación. Andar por el pasillo resultó bastante más cómodo que cuando niño pues no hay tirol que pisar. Eso sí, la ventana queda al ras de piso, pero fuera de ello al parecer esta casa sí está diseñada para habitarla de revés. Sin embargo, tanto ayer como ahora mejor es no salir de casa y evitar el profundo suelo, que vaya que nos complicaría el reingreso a la casa: fatiga total… como cuando uno se tumba en la cama.

*En México, tirol es el recubrimiento que se pone (i.e., tirolear) en paredes y techo como acabado; suele ser rugoso al tacto y grumoso a la vista.