En sí aún no lo era; en ese 2005 era sencillamente la eminencia viviente. Fue en ese verano sueco la invitada de honor en aquél nuestro pequeño e íntimo taller (fuimos en total no más de 20 participantes). Todos se deshacían en atenciones para con ella y fue el eje sin duda de tan inolvidable verano. Señora con sobrados méritos y profesora a toda ley. Con sus 72 años estuvo en todo momento con ojos y oídos atentos a aquellas nuestras torpes presentaciones, y sin chistar tenía en todas el mejor comentario y la más acertada observación. Cual abuela de todos: una muy tierna y una muy sabia.
Calzando sus zapatos tenis (ie, fiel al american style) estuvo en todas las actividades del taller, es decir, además de estar en todo quiso también estar con todos. No era una vaca sagrada (de esas que abundan en la academia), era una mujer muy hecha que además de compartir su inteligencia, nos brindó su grata y dulce compañía. Nos dotó, a final de cuentas, de una lección humano-profesional. Un mujerón.
Hoy se da a conocer que estará de nueva cuenta en Suecia. Será la primera mujer en recibir el premio Nobel en Economía (propiamente dicho, el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas). El escenario será uno muy distinto al de aquella isla a la que llegamos en autobús desde Umeå; no habrá caminatas nocturnas a la luz del cielo nórdico; el verano estará agazapado y seguramente todos los que coincidimos con ella en aquél del 2005 estarán recordándolo de forma por demás especial.
No hay foto de por medio; las mías se me fueron en intentar capturar la nunca oscuridad del solsticio vernal y tan sólo atiné a guardar entre mis papeles un adelanto de un (en ese entonces) próximo capítulo de un libro más de su autoría. Fueron apenas tres días de convivencia —una mínima parte de aquél junio— que hoy se vuelven a recordar con sobrada razón. Es lo que me queda. Decir que hoy día la mejor cara de la Economía es, justa y merecidamente, de mujer, y que tuve la oportunidad de encontrarme con ella. De admirarla en persona. De un poco conocerla.
Vaya verano. Vaya Señora: Elinor Ostrom (California, EE.UU., 1933).



