¿Qué me pongo?

Por fin doy con un diálogo (discurso, más bien) que llamó poderosamente mi atención en la película The Devil Wears Prada (2006). Es un resumen de la industria de la moda. Un ejemplo que bien pudo haber sido dado en algún curso universitario de Economía; una explicación breve y concisa de lo que hay detrás de una simple decisión de compra/uso, en este caso, de una prenda de vestir. Una simple prenda de vestir. Además, la escena es realmente una muestra fiel de lo que suele ocurrir en los momentos de compra/decisión con la mayoría de los compradores que ven a la Moda como un capricho de algunos sectores de la población preocupados más bien, se piensa y dice, en aspectos superfluos de la vida (como decidirse entre algún particular color o diseño de una prenda, y su posible uso/consumo).

La escena es así: Andy Sachs, la aprendiz-asistente de la jefa Miranda Priestly, observa cómo ésta se está decidiendo (como parte de su trabajo) entre dos cinturones similares que, a los ojos de Andy, parecen exactamente del mismo color y sin diferencia alguna, por lo que suelta un risita burlona (seguramente pensando, “vaya lío, ¡si los cinturones son iguales!”). Miranda pregunta el por qué de tal risa. Aquí la respuesta y el resto del diálogo:

Andy: No, no, nothing. You know, it’s just that both those belts look exactly the same to me. You know, I’m still learning about all this stuff.

Miranda: This… “stuff”? Oh… ok. I see, you think this has nothing to do with you. You go to your closet and you select out, oh I don’t know, that lumpy blue sweater, for instance, because you’re trying to tell the world that you take yourself too seriously to care about what you put on your back. But what you don’t know is that that sweater is not just blue, it’s not turquoise, it’s not lapis, it’s actually cerulean. You’re also blithely unaware of the fact that in 2002, Oscar De La Renta did a collection of cerulean gowns. And then I think it was Yves St Laurent, wasn’t it, who showed cerulean military jackets? And then cerulean quickly showed up in the collections of 8 different designers. Then it filtered down through the department stores and then trickled on down into some tragic casual corner where you, no doubt, fished it out of some clearance bin. However, that blue represents millions of dollars and countless jobs and so it’s sort of comical how you think that you’ve made a choice that exempts you from the fashion industry when, in fact, you’re wearing the sweater that was selected for you by the people in this room. From a pile of stuff.

Eso no es ni más ni menos que, lo dicho, una síntesis del cómo aspectos tan sencillos (y acaso sin chiste) como la decisión de compra/uso de una prenda no son realmente tan independientes de aquellos aspectos que solemos pensar como asuntos sin relación e importancia alguna. No está de más repensar hasta dónde y cómo interactuamos con aquello que consideramos totalmente ajeno a nuestra vida diaria. La Moda es un ejemplo de tantos.

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