Ad Hominem

Fue su última semana como ministro dadas las constantes críticas. No a su persona o desempeño profesional sino por sus infracciones y multas de tránsito. Fue tal la presión que, después de semanas de constante críticas, sobre todo a raíz de su última infracción (por exceso de velocidad) en noviembre pasado, esta semana dimitió del cargo:  Ministro de Transporte.

Oliver Wittke estuvo, hasta antes de su renuncia, ocho semanas sin su licencia de conducir (es decir, desde ese noviembre 2008 le fue revocada por tal periodo) por haber infringido las leyes de tránsito de Renania del Norte-Westfalia, estado federado alemán donde fungía como su ministro de Transporte. La falta en sí de licencia de conducir no es por supuesto motivo para dejar de estar al frente del Ministerio de Transporte (ni en Alemania ni en, me imagino, otro país del mundo), pero sí, según las críticas, sus, oh, acumuladas multas de tránsito. Es decir, que no fue en sí su primera vez, en el 2000 tuvo ya una revocación de licencia, y esta ocasión el colmo fue esa revocación producto de su exceso de velocidad (109km/h versus los 50 reglamentarios en zona urbana) , puntos acumulados y €175  de multa. Así las cosas, el propio Sr Wittke juzgó (o al menos aceptó) que no había razón alguna para seguir adelante con su trabajo en el ministerio (mismo que incluyó en esas sus últimas semanas sin licencia, la participación en una campaña de tipo, broma del destino,  “maneje despacio”).

La historia es seria y ocurrió aquí en Alemania. No fue ciertamente un escándalo pero sí la nota del día miércoles pasado en las noticias locales de Renania. Antes, cuando su designación en 2005, la ministra federal para la Familia, Senectud, Mujeres y Juventud, Ursula von der Leyen, y sus siete hijos, hicieron que la opinión pública de alguna manera diera por sentado el desempeño de la ministra al frente de tal oficina. Algo así como, digamos, siete hijos la respaldan. Tal cual.

En una reciente nota del minutario de Guillermo Sheridan (en Letras Libres) me topé con la información de los autos, entre otros, del arquitecto Jesús Arturo Aispuro Coronel, secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda del Gobierno de la Ciudad de México. Consulto a detalle la información en la página de la Contraloría General de dicho gobierno y efectivamente hay cuatro coches de por medio. Esto es, tres automóviles adquiridos desde que el arquitecto es secretario de Desarrollo Urbano de una de las ciudades más caóticas del mundo. O sea, que ya tenía uno (adquirido en el 2004) y en el 2006 se hace de otros tres. Calidad de los autos aparte (alemana, por cierto: Mercedes Benz, Audi y BMW; el que ya tenía es un Chevrolet), me llama la atención la cantidad: 3 coches 3. Tres coches más, en un solo año, para el encargado del desarrollo urbano de la Ciudad de México.  Sí, ese desarrollo que a ojos de todos (expertos y no en la materia) sigue girando alrededor de los autos y no en beneficio de la población en general. Desarrollo dirigido sólo a unos cuantos y no a todos.

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