Der Vorleser

Es de esas veces en que el idioma alemán se muestra todo preciso y exacto. No hay en español un verbo en particular para designar al que lee en voz alta para otros. En alemán basta una sola palabra: vorleser. Es decir, que es tal acción lo que define a Michael Berg, pues no es que lea mucho o le guste leer (que ciertamente hay verdad en ello), sino que es quien le lee a Hanna Schmitz: es su Vorleser, su lector, su reader.

«The Reader» (2008), película dirida por Stephen Daldrey, basada en la novela «Der Vorleser» (Diogenes Verlag, 1995) de Bernhard Schlink (editada en español por Anagrama, 2000), tiene a Kate Winslet, Ralph Fiennes y, vaya promesa sin duda, David Kross, como artífices de una historia que no es tan sencilla como parece a primer vista serlo. Dicho sea, esta historia en pantalla nos atrapa más bien entre las hojas de la novela, o sea, que si uno no la ha leído —como es mi caso— por fuerza querrá leerla. Y es desde este enfoque, advierto, con el que escribo estas líneas.

No es pues una película sobre “simplemente” el Holocausto o el sentimiento de culpa al respecto. La historia ofrece toda una gama de matices para la lectura de los personajes y sus conflictos, y es aquí donde creo está el valor agregado. Más que contar una, si me permiten, anécdota más de los alemanes y sus conflictos con la Segunda Guerra, creo que en esta ocasión se nos brinda (y tan sólo con dos personajes de por medio) un abanico de vías para la contemplación de los vericuetos de las emociones humanas. No será tan fácil dar por resuelto el caso de Hanna —como aquél universitario que con una pistola la mataría— y sí lo mejor será, como responde Michael, comprenderlo. Y con eso el espectador ha de tener, es decir, que mejor es no forzar a la razón (o emociones) para culminar en un culpable o inocente, sino sopesar las distintas aristas que gracias a la narración de la historia uno como espectador tiene a la vista. Ésto es lo que me fascinó de la historia: sus posibilidades para el cuestionamiento. ¿Por qué y cómo es que Michael y Hanna llegan a esos momentos varios de decisión? La respuesta no es sencilla y mucho menos si se toma en cuenta, ahora sí, el contexto en donde ellos se mueven: Alemania y el Nazismo.

Ahora bien, estar por el momento aquí en la tierra de Goethe y haber vivido y sentido un poco de la realidad alemana y su gente es quizá lo que, acepto, me mueve a tales consideraciones. Cierto que hubo y hay localmente una dura crítica (e incluso condena) al libro (y por ende, el filme), pero también hubo y hay una aceptación a la historia como una que demuestra lo intricado que, ya no digamos sociedad, los individuos tenemos de por medio. Las escenas en el juzgado me parecen lo mejor de la película. Ahí, por cierto, es lo que, diría yo, hace que Winslet esté aplaudida como actriz. Luego, cuando Michael encarnado por Fiennes se da a la tarea de continuar aquello que de joven truncó (es decir, la lectura de libros a Hanna), mucho se redondea el personaje iniciado por el joven Kross y, ciertamente, la historia íntima (entendida sobre todo como lo más interior) entre él y ella.

Decir pues que ahora resulta que las letras pudieron haber redimido a Hanna y sus comparsas, y que el personaje de Michael nos lo intenta demostrar, es reducir totalmente la historia y banalizarla. Insisto, la complejidad de las personas es lo que creo se nos intenta hacer ver, y para ello nada como ese contexto alemán para todavía hacer de la tarea una más, sí, enriquecedora. Es decir, que más que dar por terminada la lección, aún nos queda (pueblo alemán incluído) mucho por aprender de nuestros demonios. De nuestras muchas luces y sombras.

En síntesis, recomiendo la película. Me ha gustado y convencido. Quiero leer el libro y seguramente habrá más tela de donde cortar. Sea pues.

Guiño: Y que estabas como ausente, y que no me callaba y te leía. Desde lejos.

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Un comentario en “Der Vorleser

  1. Es una película que disfruté y sufrí con ella.
    El libro me fascinó. Y leer tu reseña, me dieron ganas de volver a releer el libro y ver la película.
    Por lo general, trato de leer primero el libro y después de ver la película. No siempre sucede. Obvio, son dos discursos diferentes, pero que tiene su gracia.
    Por la fecha que veo de tu publicación, supongo que ya leíste el libro.
    Aprendo de tus aportaciones sobre Alemania y el idioma. Gracias.
    Abrazos.
    Graciela

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