El mar de tu cuerpo

Cuando tuve la oportunidad de adentrarme en las profundidades del mar (por hondo que fueran) siempre la decliné. Sin embargo, si tengo, como ahora (por una nota en FayerWayer), la oportunidad de echar un vistazo al interior del cuerpo humano, la tomo sin dudar. Son 15 imágenes tridimensionales que amén de la contemplación y asombro me han llevado al recuerdo de aquellas páginas inolvidables de «Triptofanito: Un viaje por el cuerpo humano» (Ed. Joaquín Mortiz, primera edición 1978), de Julio Frenk, ilustraciones de Claudio Isaac.

No hay resumen que valga para aquellas líneas y viñetas de Triptofanito. Empero, sirva ésta síntesis, y aquí el libro en línea (vía Scribd):

Pero decía de aquellas 15 fotos. Imágenes que no le piden absolutamente nada a las cada vez más comunes (cf. nota Por hondo que sea el mar profundo) fotos tomadas varios metros debajo del agua a ciertamente criaturas harto curiosas y peculiares. Aquellas, a diferencia de las submarinas, ocurren apenas centímetros (milímetros en algunas) dentro de uno mismo. Las llevamos pues dentro: somos nosotros mismos vistos —pequeño gran detalle— milimétricamente. Será acaso velado antropocentrismo pero, así las cosas, sigo prefiriendo ver de cerca a este mi universo interior que al acuático. Es decir, ahora mismo me gustaría sencilla y mágicamente adentrarme en algo como esto:

Óvulo humano con células coronales

ovulo

(cc) Yorgos Nikas, Wellcome Images

Aquí otras más de Nikas y Anne Weston, o bien, en general, más fotos a través de un microscopio electrónico de barrido (conocido como SEM).

Por cierto, volviendo a Triptofanito, hay una segunda parte: «Triptofanito en la célula: el viaje continúa» (Ed. Joaquín Mortiz), de Julio Frenk y Andrés García Barrios, ilustraciones de Moisés Rodríguez.

Lo dicho: sigo optando por sumergirme más en un mar de cuerpos que, como tal, me parecen deparan más secretos y retos, y son cada vez más profundos que el mismo océano.

Envío: Para ti que con tus tomas compites inútilmente contra tu propio iris hecho lapislázuli.

Anuncios

2 comentarios en “El mar de tu cuerpo

  1. No me queda más que pensar en la letra de la canción de Luis Eduardo Aute que te escribo a continuación:

    “Solo el mar de tu oculta geografía, es el mar aun sembrado de misterios lleva mi barco agua en naufragio no conozco otro mar mas que tu cuerpo sólo tu cuerpo, sólo tu cuerpo, sólo tu cuerpo. Sólo el sol que tus noches impacienta. Es el sol que se enciende en el encuentro, funde el abrazo hasta quemarlo no conozco otro sol mas que tu cuerpo solo tu cuerpo, sólo tu cuerpo; sólo tu cuerpo, Sólo el pan de tu tierna encarnadura es el pan que me ofreces en tu lecho sacia mi barro de hambiento diablo no conozco…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s