Contra el silencio y el bullicio: Paz

Gracias a las recientes crónicas de Geraldina en su ameno e interesante blog, me llega el recuerdo de mis días en Turingia, Alemania. Seré breve, pues un mucho de algo que uno puede llevarse de Turingia, Gera ya lo ha escrito y registrado en excelentes notas (cosa de seguir esta liga para la virtual excursión). Digo pues que seré sumamente breve, cosa nomás de una imagen y de unas cuantas palabras.

Cita de Paz en Weimar

Cita de Paz en Weimar

Es Paz en Weimar. Es parte de la libertad bajo palabra a unos pasos de la otrora casa de Schiller en medio de ésa su querida ciudad y de la de su amigo Goethe. Es, pues, una pequeñísima parte de la música hecha escritura de Paz, en esas bellísimas tierras dadoras del océano hecho Bach.

A Gera, me dice, se le fue aquella cita en su recorrido por la ciudad; a mí, gracias a mi constante —diría mi hermana— baboseo al caminar, no, y enseguida registré la postal. No deja de ser curiosa, pienso, pues uno esperaría más bien que gente como Borges tengan su apartado en las paredes de ésta u otra ciudad alemana (dado el declarado gusto por la “dulce lengua de Alemania”); como fuere, es Paz quien encuentra un rincón entre las calles y casas de Weimar, y ahí, a la vista de todos, se logra leer no sólo unas líneas sino toda una idea —y acaso el espíritu total— de la obra de Octavio Paz: «Contra el silencio y el bullicio invento la palabra». La cita queda ahí, el resto de esa línea se puede leer en Libertad bajo palabra: «libertad que se inventa y me inventa cada día.»

Así las cosas, marco inmejorable para esas las libertades de Paz: Weimar es una ciudad cabal y Turingia una tierra que día a día (sobre todo desde la reunificación) se convierte y retoma un esplendor a la medida de su pasado histórico y cultural, o sea, que cada vez está excelsa. Afortunadamente las ciudades y campos de Turingia no son (aún) destino turístico preferido por las hordas que suelen visitar, por ejemplo, el Oktoberfest o los castillos bávaros (¡ay, el de Disney!, graznan), así que una estancia (que no mera visita) en esos lares es por demás valiosa y —ya les digo, así uno nomás vaya con su batea de babas— enriquecedora (en todo sentido, por cierto: las salchichas turingueñas son sencillamente las mejores de Alemania y, tal cual, del mundo).

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2 comentarios en “Contra el silencio y el bullicio: Paz

  1. Excelente! Muy pazeana.
    Pues no la ví y la razón es que no fuí a la casa de Schiller, confesado. Pero gracias por el tip, la próxima vez iré a buscarla.
    Y comparto tus comentarios sobre Turingia. Gracias por el enlace.
    Saludos!

  2. Vaya, no soy fan de OP en particular, pero como a ti me sorprende que sea citado en lugar de tantas otras opciones. Signo de que nuestro compatriota es bastante valorado en aquellos lares, lo cual es siempre favorable.

    Saludos mi estimado!

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