La Espiga Espinosa

Como un juego de números, después de la segunda llegó al tercero, después de la tercera alcanzó el primero, en la cuarta lo aseguró y en la quinta lo confirmó. Si en un principio parecía que la competencia vendría de distintos frentes —el australiano, el chino, el alemán, e incluso el canadiense— al final tan sólo se batió con el chino, ese par de máquinas vivientes que no hacen otra cosa más que vivir de los clavados y en sus ratos libres respirar. Como dibujo de su patria chica, ella toda se alarga y, acaso para confirmar su origen, alcanza en el punto sur esa paz que al final le hace ganar guerras. Ésta la ganó y tras cinco rondas fue la campeona, la número uno.

Un rostro sinónimo de serenidad y concentración después dió paso a la incredulidad llena de seguridad y satisfacción por lo realizado. La mejor de sus rondas en sus casi 23 años de vida que, cual debe ser, tuvo como gran final la medalla de oro. Roma fue testigo de la hazaña; no sólo Paola llegó en plena madurez, el grupo era selecto y tenía, lo dicho, a lo mejor del orbe. Y si bien no todos los saltos llevaron a Paola a la cima de Roma, sí los últimos tres. Sobre todo el número tres, ése con el que alcanzó el primer lugar de la tabla, ése cuyas calificaciones incluyeron al mítico diez. El cuarto y quinto saltos fueron así los de mayor presión, y si bien no replicaron ese bello tres, sí dieron razones para altas calificaciones y continuar así la cosecha de puntos.

A pesar que Ruolin y Li hacían lo suyo y cumplían cabalmente las expectativas de propios y extraños, Paola Espinosa se dio a la tarea de incluir en la competencia a su propio historial. Era pues aquella Espinosa del “ya merito”, una Paola consciente de sus tropiezos y por ende más enterada de sus capacidades en el momento. Cada uno de esos cinco veces diez metros incluyeron su pasado y su presente. Se enfrento a ella misma. Se superó—alcanzó su anhelado futuro.

Ya se verá en los próximos Olímpicos si Paola confirma lo visto ayer sábado. Por lo pronto, la Espinosa de hoy es sencillamente la mejor. La más segura, la más valiosa. La espiga dorada más bella. ¡Felicidades, Paola!

Paola Espinosa

(cc) Paola Espinosa

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2 comentarios en “La Espiga Espinosa

  1. Siempre es un gusto que alguien ponga en alto el nombre de México, sobre todo una mujer y sobre todo en un país donde el panbol se lleva los reflectores. Ojalá que las mañas y burocracia en el deporte no hagan que se pierda ese esfuerzo de Paola.

    Saludos!

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