Los caracteres de @GC_Lichtenberg

«¿No es curioso que una traducción literal casi siempre sea mala? Mas todo puede traducirse bien según se entienda al idioma—a sus hablantes».

La cita es mi traducción de Georg Christoph Lichtenberg en un apunte que, si literal, no cabría en 140 caracteres; Juan Villoro lo escribió así:
«¿No es curioso que una traducción literal casi siempre sea mala? Sin embargo todo se puede traducir bien; ahí se aprecia qué tanto se entiende un idioma, es decir, qué tanto se conoce al pueblo que lo habla».

Y aquí el original (en alemán):
«Ist es nicht sonderbar, daß eine wörtliche Übersetzung fast immer eine schlechte ist? Und doch läßt sich alles gut übersetzen. Man sieht hieraus, wie viel es sagen will, eine Sprache ganz verstehen; es heißt, das Volk ganz kennen, das sie spricht».
[I/324,1]

Me interesó «tuitear» a Lichtenberg porque a diferencia de otros escritores y sus citas citables, los textos (de no más de 140 caracteres) del anglófilo alemán son en sí el todo. Así, empecé directamente con el trabajo de Villoro en Aforismos (FCE 1989); esto es, leía, subrayaba, contrastaba con la version original (en Südelbucher, Insel 1984) y publicaba el «tuit».

Digo contrastar pensando en traducir. El esfuerzo es para evitar que @GC_Lichtenberg sea un copiado y pegado del trabajo de Villoro. Cada vez más voy directo al Südelbucher y trabajo con ello —pero de Villoro, claro, siempre procuro la compañía.

Cualquiera que lea la obra de Lichtenberg descubrirá en ella apuntes que caben en menos de 140 caracateres. Son, caray, «tuits». Textos que en español (y otras lenguas) están desperdigados por la web y que pocas veces tienen un espacio a la medida (pun intended): de ahí —también— que yo abriera en Twitter una cuenta en español para Lichtenberg. (A la fecha, 29/09/2011, hay solo dos cuentas más para él: una en alemán, con 85 tweets, y otra en inglés, con 12 tweets; así, esta en español es la de mayor cantidad de tweets y seguidores, 179 y 393 respectivamente.)

Por supuesto, no todo G.C. Lichtenberg cabe en @GC_Lichtenberg —y tampoco, lamentablemente, con alguna clasificación à la Villoro, e.g., «Ángeles y animales», «La barbarie ilustrada», «Las causas», o con la del propio Lichtenberg —con letras y números— pues tendría que hacer uso de los hashtags (and I don’t want to make a hash of it).

Como leo doy. Algunos apuntes —como el citado arriba— traduzco y ajusto en longitud, pero en general evito el recorte (que Villoro, por ejemplo, sí hace en su libro). Lo dicho, procuro los «tuits».

Sobra decir que puede haber de todo con @GC_Lichtenberg, desde tropos hasta aforismos, pasando por epigramas y una que otra sorpresa. Recién —temerario acaso— publiqué el siguiente serventesio:

Más devota y hermosa que Lucía
No será fácil ver a otra rezar,
Pues en cada oración se arrepentía
Y a todos cosquilleaba el pecar.

que en el «tuit» prescinden de la explicación de Lichtenberg, a saber: «A una hermosa muchacha que en la iglesia/ tan devota estaba». Seguí la estrofa de Villoro y su Lucía —que hago también mía por motivos personales— en el primer verso, pero después aquella así reza:

Más devota y hermosa que Lucía
No se verá rezar a otra mujer
Se arrepiente en cada letanía
De lo mismo que invita a cometer.

Ambas son versiones del original (en alemán):

Auf ein schönes Mädchen, das in der Kirche
sehr andächtig war.

Andächtiger und schöner als Lucinden
Wird man nicht leicht ein Mädchen beten sehn;
In jedem Zug lag Reue für die Sünden
Und jeder reizte zum Begehn.
[B 294]

Además de Lucinda (que, ya se ve, era por demás linda), advertí que Lichtenberg no canceló del todo la posibilidad de ver más muchachas como ella y, sobre todo, nos contó —explicó— lo ocurrido en aquella iglesia: la belleza de la devoción. Quise entonces mantener el tiempo verbal (indicado desde la dedicatoria, que Villoro por su parte transcribió así: «En la iglesia, acerca de una muchacha/ hermosa, sumamente devota.») y diluir, digamos, la culpabilidad de ella.

Ese cosquilleo me resultó natural para con Lichtenberg; todavía más, el propio Villoro le hace un apartado, Las mujeres, en el no-prólogo «La voz en el desierto» de Aforismos y escribe, cito: «Lichtenberg se veía a sí mismo como un precario equilibrista entre la mente y el cuerpo. ¿Cómo resistir a dos fuerzas tan poderosas: el estudio de las estrellas y el cuerpo femenino? El esbelto cuello de una mujer podía hacer que todas sus teorías se fueran a pique […]».

En suma, la devoción de la belleza.

Así pasa y queda @GC_Lichtenberg.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s