En enredo pleno con el poder, nene

En cuatro minutos y segundos se observan dos hombres compartiendo el protagonismo de un solo lugar: la presidencia de un país. Una ceremonia marcial, una entrega de bandera, una traslación, dice la voz en off. Dos hombres a la par, ambos de la misma altura. Un cadete llega con paso firme y de igual manera entrega el lábaro; el hombre de banda cruzada en el pecho lo toma, ¿arrebata?; el otro espera su turno, saluda y también con firmeza toma lo que en segundos volverá a manos de otro cadete. El de la banda en el pecho apenas y parpadea, el otro muestra su nerviosismo con oteos y un movimiento en falso durante la ceremonia (por poco se sale del protocolo y deja al de la banda sin saludo de despedida a la bandera). Uno se va y otro entra, el poder se mantiene y apenas se transforma.

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