Brendel en entrevista con Paz

Hoy viernes 12 de septiembre la Süddeutsche Zeitung Magazin publica una entrevista con Alfred Brendel. El entrevistador, Malte Herwig, saca a colación a Octavio Paz; aquí esa parte del diálogo.

¿Hace más ruido el mundo de hoy que el de hace cincuenta años?

Nuestro oídos están hoy día expuestos a niveles de ruido, contaminación auditiva, vulgarización y brutalidad sin iguales. Así, el oído es el primer órgano sensorial que ya desde el seno materno se lo pone en agitación; es un órgano maravilloso y valioso, uno tiene que tratarlo con cuidado.

¿Ayuda en algo oír durante el embarazo las sonatas para piano de Mozart con Brendel?

Eso no podría decirlo. Pero si la madre, por ejemplo, canta bien, entonces eso puede ayudar en algo.

Octavio Paz escribió alguna vez que la música se extiende hasta en el silencio como la arquitectura en el espacio.

La música viene del silencio y conduce al silencio. Eso es un factor muy importante. Y destaca en las salas de concierto, cuando el silencio del público es inexistente y hay dos o tres nerviosos tosedores que en nada saben lo que hacen. El círculo se rompe, ése que va del escenario al auditorio y que vuelve de ahí hacia los intérpretes.

Usted alguna vez ha interrumpido sus conciertos y pedido amablemente a la gente callar la tos.

Yo creo que esta gente ni siquiera se da cuenta que molesta. Hay muchas personas que hoy en día están acostumbrados a sentarse frente a la televisión, donde algo sale pero nada va de regreso. Ellos creen que en un concierto es igual y no se enteran que molestan a la gente que está sentada a su alrededor… ¡y al pianista en el escenario que a veces lo escucha sobre todo!

Alfred Brendel (Barbara Klemm) y Octavio Paz (Juan Rodrigo Llaguno)

Alfred Brendel (Barbara Klemm) y Octavio Paz (Juan Rodrigo Llaguno)

*Traducción y edición: maag; fotos de Brendel y Paz tomadas sin permiso y sin ánimo de lucro de http://www.colbertartists.com y http://oralapluma.blogspot.mx, respectivamente.

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Los dedos en la punta de la lengua

«Estoy aquí solo, padeciendo una gran fatiga, trabajando con afán y sin tiempo para otra cosa que no sea mi arte.»
—Miguel Ángel Buonarroti (1511)

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«El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo.»
—Gabriel García Márquez (1965)

Wallace Stevens meets Beethoven

Asides on the Oboe

The prologues are over. It is a question, now,
Of final belief. So, say that final belief
Must be in a fiction. It is time to choose.

I

That obsolete fiction of the wide river in
An empty land; the gods that Boucher killed;
And the metal heroes that time granulates –
The philosophers’ man alone still walks in dew,
Still by the sea-side mutters milky lines
Concerning an immaculate imagery.
If you say on the hautboy man is not enough,
Can never stand as a god, is ever wrong
In the end, however naked, tall, there is still
The impossible possible philosophers’ man,
The man who has had the time to think enough,
The central man, the human globe, responsive
As a mirror with a voice, the man of glass,
Who in a million diamonds sums us up.

II

He is the transparence of the place in which
He is and in his poems we find peace.
He sets this peddler’s pie and cries in summer,
The glass man, cold and numbered, dewily cries,
“Thou art not August unless I make thee so.”
Clandestine steps upon imagined stairs
Climb through the night, because his cuckoos call.

III

One year, death and war prevented the jasmine scent
And the jasmine islands were bloody martyrdoms.
How was it then with the central man? Did we
Find peace? We found the sum of men. We found,
If we found the central evil, the central good.
We buried the fallen without jasmine crowns.
There was nothing he did not suffer, no; nor we.

It was not as if the jasmine ever returned.
But we and the diamond globe at last were one.
We had always been partly one. It was as we came
To see him, that we were wholly one, as we heard
Him chanting for those buried in their blood,
In the jasmine haunted forests, that we knew
The glass man, without external reference.

WALLACE STEVENS (1940)

oboecadenzabeethovenfifth

Oboe cadenza in the first movement of Beethoven’s Fifth

Siempre lo hacen quedar como el gran genio

No es temerario afirmar que el genio de Beethoven está sobre todo en sus sonatas para piano. Todavía más, se puede tomar sólo una como botón de muestra y con ello zanjar cualquier discusión. ¿Qué tal la Sonata para piano Nr. 27 op. 90?

Con solo dos movimientos, y en alemán (es decir, prescinde de los tradicionales tempos italianos), Beethoven compone un diálogo único y magistral. Cabeza y corazón en el cuerpo del pianista donde ni uno ni otro lleva las de ganar o perder; un soliloquio más bien a dos voces donde ni una ni otra busca opacar a la otra, y están en todo momento hablándose entre sí. Escuchándose. ¿O yendose?

Una creación humana a los ojos, y oídos, divina. Unos minutos que contienen tantas otras horas de este y otros Beethoven. Aquí pues de lo que hablo: la sonata con la entrañable intepretación de Wilhelm Kempff en una grabación de 1970 (para las celebraciones del bicentenario del natalicio del compositor).

Primer movimiento: Mit Lebhaftigkeit und durchaus mit Empfindung und Ausdruck (Con viveza y en todo momento con sentimiento y carácter)

[Y por allá en una grabación de 1965]

Segundo movimiento: Nicht zu geschwind und sehr singbar vorgetragen (No tan rápido y dicho muy cantable)

[Y por allá en una grabación de 1965]

Hay cabezas que son puro corazón de mucha cabeza.~

No todo está perdido en el océano

«“But man is not made for defeat”, he said. “A man can be destroyed but not defeated.”»
—Hemingway en The Old Man and the Sea

Si Santiago hubiera nacido en el cine, y no de la pluma de Hemingway, no tendría nombre pero sí la cara de Robert Redford. Con su masetero (macetero: cuánto no le ha florecido en él), Redford traza y mastica una historia a la par de la de aquel inolvidable viejo cubano. El crédito por supuesto lo comparte el director J.C. Chandor, quien además escribió el guión de All Is Lost, película que me ha llevado de la mano a las páginas de Hemingway.

Intento un cumplido, pues en All Is Lost nada se pierde: todo se encuentra. La historia del hombre sin nombre puede tener muchos adjetivos (y no pocas interpretaciones, sobre todo al final), y es así porque es una historia que sin palabras y con imágenes se cuenta. Es cine. Es muy buen cine. Y no es que, como reza el lugar común, se esté diciendo miles de palabras con las imágenes en pantalla, no: se está contando con la precisión de las imágenes. Ni más, ni menos.

Hemingway justificó los soliloquios de Santiago con la ausencia del niño Manolín, de otro modo es casi seguro que el pescador tuviera el bienvenido mutismo del inminente náufrago de All Is Lost. Robert Redford, tipo duro sin duda (no es gratuito ese masetero, insisto), su personaje es creíble precisamente por momentos tan impávidos como una afeitada en alta mar en medio de una tormenta. Un par de maldiciones —y no a su suerte, sino a su falta de cuidado (con el contenedor de agua potable)— son el complemento perfecto del retrato de un hombre que se sabe solo, mas no abandonado.

Vuelvo a Hemingway. «What I will do if he decides to go down, I don’t know. What I’ll do if he sounds and dies I don’t know. But I’ll do something. There are plenty of things I can do.» Y el Redford de Chandor hace todo, de todo: desde reparaciones hasta depósitos de agua e incendios, y cursos rápidos de navegación estelar. Celestial. Un tipo práctico. ¿Qué queda cuando todo está perdido? El cielo. Pero en lugar de pedir(le), el hombre lo mide. Geniales escenas de Redford con sextante en mano: un buscador de estrellas: un astrolabio.

Aquí ya es claro que la historia de aquél Santiago y este Redford son diferentes: hay que leer la del primero y hay que ver la del segundo. Si el reto era (y sigue siendo) llevar al cine una historia como la de Hemingway, también lo es (y será) llevar a libro esta historia de J.C. Chandor. Redford sabe llenar la pantalla, su cara de años cumple aún el cometido. Hay que verlo. Hay que ver que no todo está perdido.

No faltarán los conocedores que reconozcan las pifias del guión, o más bien la falta de habilidades marítimas del personaje. No será raro y no hará menos la valía de la historia: al contrario, la subraya: pues qué más común hoy día que el profesionalismo amateur. Por hondo que sea el mar profundo helos ahí, de popa a proa, a diestra y siniestra y de babor a estribor. No faltan pues los Redford en los océanos, y éso los conocedores tendrán que, cual palíndromo, reconocer. Océano dona eco.

«Maybe today. Every day is a new day. It is better to be lucky. But I would rather be exact. Then when luck comes you are ready.», se lee con Hemingway; All Is Lost se mira, y admira, con Redford.

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Un requiebro a los cien años

Cumplidos los cien años, la damisela encantadora Esther Borja (1913-2013) se quebró. No sé si así también lo dirán allá en su Cuba, pero en México cuando uno muere, se quiebra. La musa de Lecuona recién acaba de morir; yo, también recién, redescubro (gracias a un programa de radio de La B grande de México) a la “Damisela encantadora” del cubano. Una epifanía. Lo hago en voz de Juan Arvizu. Dudé al principio pues la interpretación no se escuchaba tan aflautada como en su “Mientes” (D. Pérez Arcaraz) o “Gema” (G. Cisneros), donde el tenor de la voz de seda (se) acaricia demasiado. Con tan “Damisela encantadora” Arvizu logra tener la seda de la voz. Así como Borja, Arvizu forja en la inspiración de Lecuona una damisela que ya quisieran tantas señoras y no pocos señores, esos que dedican requiebros con gran pasión…

Esther Borja y Ernesto Lecuona

Esther Borja y Ernesto Lecuona

Desafortunadamente no puedo ligar aquí directamente el video en YouTube de la interpretación de Arvizu de “Damisela encantadora”, pero ustedes que pueden busquen y verán, no hay pierde, les va garantizado. Hay por supuesto otras interpretaciones de gran valía, amén de la original de Borja: Plácido Domingo o Alfredo Sadel, por ejemplo. Lo que sí es esta página con el audio que refiero: Arvizu encantador.

Para los 80 de Claudio Abbado

La Radio Bávara (BR) celebra los ochenta años de Claudio Abbado con seis programas especiales del 24 al 26 de junio, día del cumpleaños del maestro. A esta hora ya van dos programas, I Horizonte (Ligeti, Rihm, Nono) y II Franz Schubert: Fierrabras, restan los “estelares” en el día principal:

  • III Philarmonie: con la Berliner Philarmoniker, el coro femenino de la Radio Bávara, las solistas Deborah York y Stella Doufexis, interpretando a Mendelssohn Bartholdy y Hector Berlioz; una grabación del 18 de mayo de 2013 desde la Filarmónica de Berlín. A las 10:05 hrs.
  • IV Cantabile: arias de Mozart y Verdi con interpretaciones de Lucio Gallo, Ana Netrebko, Christine Schäfer, Maria Joao Pires, Plácido Domingo, Saimir Pirgu, Ruggero Raimondi, y la Wiener Philarmoniker, Orchestra Mozart, Berliner Philarmoniker, del Teatro alla Scala y Mahler Chamber Orchestra. A las 14:05 hrs.
  • V Konzertabend: Debussy, Alban Berg y Mahler, con la Lucerne Festival Orchestre, Wiener Philarmoniker y la Berliner Philarmoniker. A las 19:05 hrs.
  • VI Der Chor des Bayerischen Rundfunks: Johannes Brahms “Rinaldo” y seis Lieder und Romanzen, con el tenor Jonas Kaufmann y la Berliner Philarmoniker. A las 22:05 hrs.

Así los cuatro programas para el día 26 de junio. La página web es esta: http://www.br.de/radio/br-klassik/index.html y la liga para el reproductor-web es esta (copie y pegue): http://mediathek-audio.br.de/index.html?playeronly=true&channelId=brk

O bien, en su reproductor de confianza abra esta dirección: http://streams.br-online.de/br-klassik_2.m3u

También está disponible con la app TuneIn: BR-Klassik.

Los horarios, valga decir, son en hora central europea, es decir, UTC +01:00.

 

© Peter Fischli

¡Felicidades!