Aquí no falta una diagonal

A veces nos pensamos tan cuadrados,
de QUIlates en oro, plata y cobre,
que ya NO nos conmueve ningún pobre
en el asFALto lleno de quebrados,
tras la reyerTA ávida de errados.
Así fuéramos Únicos, el mal
está en querer atar NAvíos cual
balsas cargadas de enviDIA finita
en la orilla, ¿será que el eGO cita
en su círculo sólo hasta el fiNAL?

~

En respuesta al Reto Poitevin™

Anécdota (de Heinrich von Kleist)

Arroyo, cuando murió su mujer, tuvo que ocuparse de los preparativos del funeral. El pobre hombre estaba empero acostumbrado a dejar todo en manos de la mujer; así, cuando un viejo empleado llegó a pedirle el dinero para el crespón que quería comprar, él, con lágrimas en los ojos y la cabeza apoyada en la mesa, respondió: «dígale a mi mujer».

[~1810-1811]

*ver. de MAAG

Insultos y similares

  • viejo pendenciero
  • viejo remendado
  • inmundo
  • pellejero
  • manchón
  • impostor
  • carademono
  • necio
  • vieja puta
  • espurio
  • bruto
  • granuja
  • torpe
  • bocafloja
  • bellaco
  • canalla
  • burro
  • bribón
  • jetadechango
  • zoquete
  • estúpido
  • malandrín
  • pillo
  • ladrón
  • golfa
  • tarado
  • güey
  • cabrón
  • guarra
  • tipejo
  • saco de pulgas
  • pedazo de tonto
  • carne de horca
  • hatajo de puercos
  • patán
  • sinvergüenza
  • mequetrefe
  • pícaro
  • mocoso
  • pico de pájaro
  • cachorro
  • haragán
  • pilluelo
  • desperdicio de pan
  • colilla
  • cobarde
  • bruja
  • chusma
  • carroñero
  • prostituta de regimiento
  • fanfarrón
  • irse al diablo
  • que te viole el diablo
  • que te parta un rayo
  • verselas mil veces negras
  • rayos y centellas
  • pasar apuros
  • ¡santos cielos!
  • ¡demonios!

@GC_Lichtenberg (1775)

NB. El original en alemán (con * sin traducción en la lista):

Schimpfwörter und dergleichen

alter Krachwedel; alter Hosenhuster; Dreck auf den Bart (Araber); Bärnhäuter; Schandbalg; Betrüger; Lork*; Affengesicht; Narre; Matz*; alte Hure; Bankert; Flegel; Rekel*; Bengel; Tölpel; Gelbschnabel; Schuft; Hundsfott; Esel; Schlingel; Maul-Affe; Klotzkopf; Dummkopf; Schurke; Spitzbube; Dieb; Hure; Nickel; Mensch; Drecksau; Schlampe; Vettel*; Luder; Lausewenzel*; Flöhbeutel; Galgenschwengel; Galgenvogel; Sauwedel; Lümmel; Saulümmel; Laffe; Schelm; Rotzlöffel; Schnauzhahn; Hundejunge; Poltron; Lausebalg; Schandbalg*; Scheißmatz; Knasterbart; Memme; Hexe; Canaille; Trulle*; Schind-Aas; Regiments-Hure; ————Nickel; hol dich der Teufel; daß dich tausend Teufel zerreißen; daß dich der Donner und das Wetter erschlüge; daß du tausend Schwere Not hättest; daß du die Kränke hättest*; Blitz, Hagel, und alle Wetter; Schwere Not!; Himmel Sakrament!; Potz Donner, und der Teufel*; Tausend Sakrament*; Beim Teufel.  [D 661]

Qué es amar sino un palíndromo

Y que le pregunten al DRAE, donde en su segunda acepción, si bien desusada, anota “desear”, es decir:

amar.

desear (a ese drama)

O bien, ya que estamos en esas, aquí una tercia:

Y un pilón que desarrolla la acción:

el mismo que, por otro lado, se puede aún más extender: por allá.

Sea pues, amar tal rama y amar la trama.

Los pesos con centavos sin remedio

A mí me pesa ser como la gente;
no, no me cuesta, puedo si quisiera,
pero me pesa hablar y oír las cosas
que la gente repite sin cesar;
como cargar el fardo, liviandades
brotan por donde sea, qué remedio.

La gente, si quisiera oír las cosas
sin cesar: liviandades, qué remedio.
Ser como cuesta, ¿puedo? ¿pesa hablar?
Y repite cargar el fardo, sea:
me pesa, no me pesa, cómo brotan.

Remedio liviandades sin cesar,
las cosas puedo, sí; quisiera gente
donde sea, ¿cargar?, ¿el fardo oír?
Me cuesta, ¿puedo ser hablar? Me pesa.

A mí me cuesta hablar sin liviandades:
las cosas brotan, pesa ser el fardo;
donde sea repite gente «qué».

¿Que cómo brotan cosas sin hablar?
Donde el remedio pesa sin cesar.

Sin liviandades cuesta oír y hablar.

Como Chesterton en bicicleta

La gran y grotesca ocasión en la que monté una bicicleta por primera y última vez, vestido de levita y sombrero de copa de la época, en la cancha de tenis de Bedford Park. Aunque usted no lo crea (como dicen los grandes periódicos cuando cuentan mentiras omitiendo los detalles de la historia), es verdad que di vueltas y vueltas a la cancha con un total y natural equilibrio, distraído sólo por el problema intelectual de cómo podría bajarme de la mejor manera; finalmente, me caí; no me di cuenta qué le pasó a mi sombrero, pero en ese entonces rara vez me fijaba en eso. La imagen de aquel monstruoso paseo giratorio se me ha aparecido con frecuencia, como indicando que algo raro me debió haber pasado en ese tiempo.

—G.K. Chesterton

G.K. Chesterton by Oliver Herford

Fragmento (traducido por mí) de la Autobiografía de G.K. Chesterton, capítulo VI. The Fantastic Suburb, disponible (en inglés) en la página del Project Gutenberg Australia; llego a él gracias a las notas de Fernando Fernández en su blog Siglo en la brisa. La caricatura es de Oliver Herford, tomada de aquí: liga.

Una mudanza

Al día siguiente de cerrar el trato por Ebay, llegamos puntualmente para recoger los muebles. El vendedor es un joven que, según nos cuenta, se irá a vivir con su novia; apenas y pasaba tiempo en el departamento. «Aquí no pasa mucho, sólo un par de festivales al año de los agricultores; renté las habitaciones por su buen precio, pero mi trabajo en Colonia y mi noviazgo me obligan a venir cada vez menos, y el costo del transporte se me está yendo de las manos. Tiempo de moverme». Ponemos manos a la obra.

Lo primero que observo es el caballo del establo y el gran patio frente a la entrada de la casa principal. Los tres Jack Russell de los dueños no dejan de husmear la camioneta que rentamos. Al subir por las escaleras de la torre, me detengo en cada escalón y miro los cuadros con motivos ecuestres. Uno de ellos, casi puedo asegurar, estaría en la biblioteca de los padres, quizá a un lado del librero donde pusieron el par de libros que les regalé. Llegué a pensar que ese cuadro podría ser sustituido por el que llevé de México en mi segunda visita a la casa. También en sus escaleras, debajo del ventanal, hay cuadros, pero con mapas del siglo XVIII; fue Ella, bien que recuerdo, quien me regaló el que colgué en el pasillo del departamento. Sus ojos azules fueron los primeros en verlo en aquel anticuario, y se abrieron todavía más cuando encantado admiré sus detalles. Así como con el resto de cuadros que me regalaba.

El joven me ayuda a cargar los muebles. Confirmamos que están en buen estado, son todos para la cocina. En minutos está todo listo. Vuelvo a ver las ventanas de las habitaciones: tienen el mismo color y estilo de las de la casa chica. La casa de huéspedes. Ahí nunca dormí, sólo la tomé de paso para llegar más rápido al jardín, ese que está a la orilla del riachuelo; al cruzarlo, una pendiente lleva al pradito de la “nube”, como lo bautizó Ella después del intento de sexo al aire libre. La nube.

Tenemos suerte con los muebles, sin duda, resulta que el joven no logró venderlos al precio y, dada la urgencia de su mudanza, al final son casi de regalo. Nuestro mayor gasto es entonces la renta y la gasolina del auto. Poco a poco estamos reemplazando los muebles viejos por unos menos viejos. Los cuadros que conservo son la diferencia: la decoración corre por mi cuenta, no hemos gastado en eso y he logrado disimular los aprietos económicos del departamento. Nos despedimos y salimos satisfechos. En el camino de regreso creo ver a lo lejos la pequeña iglesia donde Ella hiciera su primera comunión, pero no veo los restos de la muralla medieval. Me confundí.

Bajamos los muebles. «¿Sabes?», me comenta, con el verde encendido de sus ojos cada vez que me suelta alguna confidencia, «tuve un déjà vu». Mudo, sonrío. ~

Más cuentos en Pininos: narración y traducción, e-book disponible en Amazon. Diez textos breves que narran desde los pelos de una vaca hasta un atasco en Nueva York; la muerte, los recuerdos, las leyes, un cantante e incluso el amor, caben en ellos.

Yesterday versión palíndromo

AYER

Es rey aire hoy, romano creo,
raya vívido lo vivo, ya lleno croma;
yo daré mi fe al ayer.

Ni sé, seré ya la sola mitad,
allá, caridad inane lloro;
ayeres seré, ya oro llenan.

Ida dirá callada tímalos,
al ayer ese sin rey, ala efímera doy

Amor con ella yo vivo, lo di,
vi vaya roer: con amor yo herí;
ayer seré ya.

A vuelta con los palíndromos, queda así mi versión en español de «Yesterday»… cual palíndromo: yo hoy: rey ayer.