Contra el silencio y el bullicio: Paz

Gracias a las recientes crónicas de Geraldina en su ameno e interesante blog, me llega el recuerdo de mis días en Turingia, Alemania. Seré breve, pues un mucho de algo que uno puede llevarse de Turingia, Gera ya lo ha escrito y registrado en excelentes notas (cosa de seguir esta liga para la virtual excursión). Digo pues que seré sumamente breve, cosa nomás de una imagen y de unas cuantas palabras. Sigue leyendo

Sorprenderte

Tuve la suerte de contar con ella, una desconocida. Me ayudó y tuvo la paciencia de seguir todas mis instrucciones, incluso puso de su parte para hacer todavía más creíble mi ficticia historia. Bastaron unas cuantas líneas y después una llamada telefónica para contar con ella. Tuve suerte, sin duda, pues todo esto ocurrió en pocos días y al final todo fue un éxito. Han pasado ya siete febreros de aquello y sigue siendo único. Lo seguirá siendo, ni duda cabe, y más con la ayuda de desconocidos que lo único que sabrán después de todo es que: quiero sorprenderte. Sigue leyendo

El Jamaicón

Es la sección correcta, no pretendo hablar de fútbol o de José “Jamaicón” Villegas. Por otro lado, ni le busquen, la palabra no se ha registrado ni en el diccionario de la Real Academia ni en el de mexicanismos de su hermana Mexicana. Pero existe y es en sí un síndrome o mal así conocido: el síndrome del jamaicón. No es mi tarea tampoco con estas líneas explicar su origen (que es anecdótico y me parece lo suficientemente conocido en México), pretendo más bien dar rienda suelta a algunos apuntes de dicho síndrome, y no con ánimo de especialista en el tema, sino con el del que lo padeció.

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