Una hipótesis de ala triste

Se lo mandó por correo. El texto que tiempo después sería señalado como copia, como plagio, en realidad no fue un cuento, es decir, no es que alguien se lo contara al escritor indiciado. Qué va, entre escritores se refirieron por escrito el texto: «Mira, aquí te mando esto, seguro te gustará, si quieres cuéntaselo a tus lectores… publícalo». Dicho de otro modo, fue ese alguien quien copió el original y entonces mandó la copia al amigo escritor, quien después, al ser descubierto el plagio, no tuvo más remedio que decir «así me lo contaron» en lugar de un acusador «así me lo pasó por escrito, yo sólo le cambié unas cosas».~

¡No queda sino batirse!

Desde 1996 tomó vida. Desde esa fecha pudimos dar cuenta de sus aventuras y acercarnos a su vida, que no es sólo de él sino la de todo un siglo, el XVII. Se pudo además constatar que éste lenguaje nuestro es algo más que un simple ir y venir de palabras, que es más bien un enunciado grande y riquísimo con su sujeto, verbo y predicado: nosotros, nuestras acciones y sus consecuencias. Es así la vida de Diego Alatriste y Tenorio, veterano de los Tercios de Flandes, mejor conocido como el capitán Alatriste. Es así la prosa de Arturo Pérez-Reverte.

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