Cómo hacer campaña política en bicicleta

No lo haga. Así sepa andar en bicicleta, se notará enseguida que Ud. no anda en bicicleta, que lo suyo son los autos y que las bicicletas son, si bien les va, asunto de los fines de semana o, lo más probable, del pasado. Será evidente su falta de pericia en las calles —porque quienes en realidad las usan lo hacen ahí todos los días— y, por supuesto, su mala postura al pedalear: nadie que ande en bicicleta aguantaría más de dos cuadras con el asiento a una altura incorrecta. Este es otro tema, ¿cuánto piensa pedalear, una, dos o tres cuadras? No lo haga, ni siquiera una cuadra, pues al terminar parecerá que su esfuerzo fue el de seis cuadras; su sudor e incomodidad serán, como la falta de familiaridad, evidentes. Estará haciendo campaña por algo que no conoce: subirse y hacer como si lo conociera sería igual a no reconocer la importancia de la bicicleta como medio de transporte. Las bicicletas no necesitan de campañas, sólo de políticas.~

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Como Chesterton en bicicleta

La gran y grotesca ocasión en la que monté una bicicleta por primera y última vez, vestido de levita y sombrero de copa de la época, en la cancha de tenis de Bedford Park. Aunque usted no lo crea (como dicen los grandes periódicos cuando cuentan mentiras omitiendo los detalles de la historia), es verdad que di vueltas y vueltas a la cancha con un total y natural equilibrio, distraído sólo por el problema intelectual de cómo podría bajarme de la mejor manera; finalmente, me caí; no me di cuenta qué le pasó a mi sombrero, pero en ese entonces rara vez me fijaba en eso. La imagen de aquel monstruoso paseo giratorio se me ha aparecido con frecuencia, como indicando que algo raro me debió haber pasado en ese tiempo.

—G.K. Chesterton

G.K. Chesterton by Oliver Herford

Fragmento (traducido por mí) de la Autobiografía de G.K. Chesterton, capítulo VI. The Fantastic Suburb, disponible (en inglés) en la página del Project Gutenberg Australia; llego a él gracias a las notas de Fernando Fernández en su blog Siglo en la brisa. La caricatura es de Oliver Herford, tomada de aquí: liga.