Mujeres a los cuarenta*

A los cuarenta
aprenden a cerrar despacio
las puertas de los cuartos a los que
no han de regresar.

En el descanso de un rellano
sienten
bajo sus pies moverse cual cubierta
aunque sea ténue el oleaje.

Y en el fondo de los espejos
redescubren
la cara de la niña que se prueba
el labial de la madre en secreto

Y la cara de aquella madre,
tibia con el misterio del cosmético.
Son ya ellas mismas más madres que hijas.
Algo las llena, algo

que es como el sonido del ocaso
y los grillos, inmenso,
llenando bosques al pie de laderas
detrás de sus hipotecadas casas.

DONALD JUSTICE
*versión MAAG, la original versa sobre hombres: Men at Forty