Sorprenderte

Tuve la suerte de contar con ella, una desconocida. Me ayudó y tuvo la paciencia de seguir todas mis instrucciones, incluso puso de su parte para hacer todavía más creíble mi ficticia historia. Bastaron unas cuantas líneas y después una llamada telefónica para contar con ella. Tuve suerte, sin duda, pues todo esto ocurrió en pocos días y al final todo fue un éxito. Han pasado ya siete febreros de aquello y sigue siendo único. Lo seguirá siendo, ni duda cabe, y más con la ayuda de desconocidos que lo único que sabrán después de todo es que: quiero sorprenderte. Sigue leyendo