Apunte final al Favstar

En esta tercera y última entrega (aquí las dos anteriores: I y II), mencionaré el papel activo de Favstar. Esto es, hablé ya de sus características y un poco de sus mecanismos, ahora toca el turno de analizar el cómo ello ha sido aprovechado por algunos usuarios del Twitter en español.

Favstar es, como toda tecnología, un medio que además de ser empleado en algo, influye en el comportamiento del usuario. Así, este vehículo —y ya se dijo en la entrega anterior— ha sido usado para reafirmar, por ejemplo, la popularidad o aceptación en una comunidad; al mismo tiempo, ha servido de objetivo en sí: el ratificarse.

Es decir: porque se ha visto que es en un lugar como Favstar donde se da cuenta del «éxito» de la empresa (valga la expresión), es entonces que éste —con su página principal y tablero, sobre todo— tiene ya un parte activa en el proceso: muestra lo que se quiere demostrar. Favstar, pues, toma parte del comportamiento del usuario al tener, dentro de sus mecanismos, un segmento donde se asegura la exposición (más o menos constante) de lo hecho.

Hasta ahí la parte descriptiva. Lo interesante es, hasta ahora, observar qué contiene finalmente el resultado final de toda esta actividad (hago-veo-compruebo-hago). Al momento, es en la página principal de Favstar en español donde se han anidado una serie de cuentas de Twitter cuyo contenido es en gran medida una exacerbación de racismo, clasismo, sexismo, segregación, en fin, lacras todas que, se sabe, cunden principalmente en los países de América Latina.

Vale pues el cuestionamiento. ¿Se debe hacer algo? Sí. ¿Por qué? Porque si bien ello no es más que un reflejo de aquello que ocurre con o sin Twitter (o Favstar), el hecho de que una tecnología como tal pueda de alguna manera motivar o alentar esta clase de comportamientos (i.e., escribir tal violencia verbal), más vale entonces que al menos dicha tecnología no tome parte de semejante ejercicio. Por supuesto, el problema no cesará de un día para otro (y quizá nunca), pero si se le cierra un paso —una ventana— al menos no seguirá buscando verse por ese medio.

Dicho de otro modo, por ejemplo, así como en toda cuenta de Twitter se tiene la opción de «bloquear» al indeseable, no veo por qué un bloqueo al racismo o pedofilia (vueltos texto, vueltos tuits) deba no procurarse en esos otros espacios. ¿Censurar? No: aquellos que gustan de tal contenido lo seguirán leyendo o escribiendo con, ya se ve, total libertad. ¿Veto? No del todo: los que lo celebran (estrellándolo o no, retuiteándolo o no) seguirán ahí y con él.

¿Control? Sí, y el justo; toda vez que Favstar es un foro abierto, más nos vale que como usuarios de éste (directos o indirectos, pagando por él o no) no lo veamos irse al garete y explotado de esa manera. ¿Control de calidad? La calidad es otro asunto: nadie ha cuestionado (ni debiera) el que un tuit sea bueno, malo o regular en su calidad, no, el punto en sí —y es muy claro y se reconoce de sobra— es que con un tuit (o un conjunto, y sus estrellas y sus RTs) nos estemos dedicando a violentar —ya como modus operandi— lo más elemental de la convivencia: el respeto a la condición de otro, y buscar su franca exposición.

Escribir consuetudinariamente contenido que exalta la pedofilia, el racismo, la violencia sexual o doméstica, el nacionalismo ramplón, la superioridad étnica, etcétera, es, ha sido y será, inevitable: mas no por ello habrá que dejar que se acumule y nos inunde. Favstar es un lugar, finalmente, público, y se ha usado, insisto, para fines que lo han desvirtuado y trastocado en su papel de instrumento de lectura.

Llegados a este punto, la crítica, para que se entienda mejor, no es hacia la existencia en sí de un contenido en particular (éste, como otros que nos puedan disgustar o gustar, seguramente seguirá tomando cursos incontrolables y será reflejo de esto o aquello), la crítica es, visto los porques y con esto cierro, hacia las posibilidades de control en ese singular y activo espacio de exposición que es Favstar: se pueden y son deseables.

Una lectura a través del Favstar

A estas alturas el creador de Favstar.fm [FS], Tim Haines, bien podría emitir un juicio de las maneras de los mexicanos —con una mano en la cintura y la otra en alguna estadística de su creación. Si bien él no inventó —o sugirió— la estrella (para hacer favorito un tweet), sí echó a andar un sitio que da cuenta (literalmente) de lo que en Twitter [TW] se subraya, se «marca».

Es esto último, marcar, lo que la mayoría de los usuarios mexicanos han entendido como estrellar. Es decir, aquello que se mueve a la sección de favoritos (en la cuenta personal de TW y en la de FS) no es un apunte que interese releer, compartir, aplaudir, subrayar, apartar, en fin, hacerlo especial por su contenido, sino sencillamente marcar. Marcar para aprovecharnos de él.

Si Haines aprovechó esa herramienta (i.e., estrellar) del Twitter para el Favstar —y nótese que FS y Tim Haines son claramente dos usuarios bien definidos—, los usuarios mexicanos se han aprovechado de Favstar para su Twitter, y de otros usuarios de Twitter para su Favstar.

Se aprovechan de las fallas del sistema para ganar estrellas y lugares (e.g., «marco y márcame esto y aquello»),  se aprovechan del lugar y las estrellas para ganar popularidad (e.g., «participa en este concurso…»), se aprovechan (y roban) de los otros para ganar más popularidad (e.g., «miren lo ocurrente que soy…»). Se aprovechan de.

Hablo de los mexicanos porque hasta ahora han sido ellos los que han trastocado el funcionamiento de Favstar. Lo han malentendido como herramienta y lo han, en cambio, entendido muy bien para sus particulares fines (e.g., popularidad).

Así como en la fila de las tortillas («apárteme este lugar»), en la elección de la Flor Más Bella del Ejido («cómpreme todos los votos»), en la ida al mitin («es que nos van a dar esto y aquello»), en las tareas escolares («copiar y pegar, que el maestro no se enterará»),… vaya, como en el día a día, así es como la mayoría de estos usuarios han hecho de Favstar un México a escala.

No sé si Tim Haines ha estado en México, pero muchas de sus maneras ya las ha de conocer muy bien, gracias a Favstar, gracias a los usuarios mexicanos en él.

Por supuesto, otro asunto es el contenido de los tuits estrellados, ello también seguro que mucho hablará de los usuarios y puede ser motivo, al menos, de otra lectura a través del Favstar.

Apuntes al Favstar

En las últimas semanas el portal Favstar ha tenido contratiempos técnicos. Básicamente, la colecta de tuits marcados como favoritos (en, se entiende, Twitter) no ha ocurrido y, como consecuencia, uno no ha podido dar debida cuenta de ese gran agregado de tuits que es Favstar. Es decir, que la principal herramienta para leer el conglomerado de tuits sobresalientes (en español, alemán, inglés y japonés) se ha visto, digamos, congelada.

Vale entonces hablar sobre la utilidad de Favstar como herramienta de lectura.

A diferencia del Twitter (TW), en Favstar (FS) uno tiene como tarea principal: leer (y subrayar). En TW, se sabe, uno sobre todo escribe y comparte información, y en menor medida lee. Digo en menor medida porque por supuesto que hay quienes además leen y —al usar, por cierto, guiño para los distraídos, una función disponible en TW— generan la selección de tuits que FS, como su función principal, recolecta. Es decir, hay una edición de tuits que, he ahí un valor, FS presenta de una manera hasta ahora ideal (y relevante). Basta, por ejemplo, con ir a la página principal de FS y, según el idioma, leer los tuits que han sido subrayados —resaltados— en las últimas horas; eso es, mal que bien, una selección (en ese caso meramente cuantitativa) de «mejores» tuits.

Ahora bien, al hablar de «subrayar» me refiero a lo que en TW se conoce como estrellar un tuit, i.e., marcar el tuit con una estrella y, ojo, guardarlo así en la sección de ‘favoritos’ de nuestro perfil en TW (y también, segundos, minutos u horas después, en la del generado en FS). Por otro lado, hablando de presentación, es en FS donde, e.g., un verso puede ser siempre visto en el formato adecuado (y no a renglón seguido como pasa en algunos navegadores cuando estamos leyendo desde el portal TW).

Decía entonces que en FS se puede leer aquella edición conjunta de tuits. Una edición, claro, que podrá tener distintas, valga la palabra, lecturas. La usual es la más vacua: un portal de la popularidad de un usuario en TW (i.e., cantidad sobre calidad sin más). Otra, un poco más elaborada, es que en FS se puede medir la incidencia de un tuit (toda vez que en FS se toman en cuenta estrellas y RTs). También, ya cada vez más finos, el perfil de preferencias y afinidades de un usuario (dado que es posible ver a quién y de quién hay estrellas por usuario). Etcétera. Como fuere, con la que me quedo es con la de FS como una herramienta que permite, una vez hecha la edición ad hoc (i.e., uno puede generar su particular lista de usuarios de quien FS despliegue sus tuits sobresalientes), leer (y subrayar: ahí también se da lugar al estrellado) los tuits que otros usuarios ya han leído y que por alguna razón han decidido «guardar».

Las comillas anteriores a guardar las retiro ahora pues es eso lo que precisamente FS cumple a cabalidad. Si en TW hay un aire, dicen unos, efímero, FS logra darle mayor permanencia a aquel apunte sobresaliente que, dada la naturaleza de la plataforma de la publicación (en TW), sólo unos cuantos logran leer: con FS ése tuit seguirá ahí (más tiempo) a la vista del lector. Sí, del que quiera leer aquello que por alguna razón ha pasado ya por ojos varios y que ha recibido ese subrayado en forma de estrella. Es pues ya una sección que está más al alcance de la lectura. Se ha logrado guardar.

Dicho lo anterior, todo indica que los recientes problemas técnicos de FS son precisamente para poder darle mayor y mejor alcance a ese respaldo de tuits. Sea pues, a por ello y más. Sí, FS tiene otras características dignas de mención, mas por ahora quedémonos con ésta de la cómoda lectura. Eso: Favstar, un cómodo modo de atestiguar la escritura; uno que no se limita a un simple ver pasar y dejar ir así letras y palabras; Favstar como una manera de quedarse con lo mejor que pasa ante nuestros ojos y tenerlo ahí —en mejor lugar— para nuestra, o de otros, consecutiva lectura.

 

NB. Para información técnica y demás anuncios, vale la pena seguir (y leer) a Favstar en su cuenta de TW y, ojo, en su blog hecho tumblr.