Una hipótesis de ala triste

Se lo mandó por correo. El texto que tiempo después sería señalado como copia, como plagio, en realidad no fue un cuento, es decir, no es que alguien se lo contara al escritor indiciado. Qué va, entre escritores se refirieron por escrito el texto: «Mira, aquí te mando esto, seguro te gustará, si quieres cuéntaselo a tus lectores… publícalo». Dicho de otro modo, fue ese alguien quien copió el original y entonces mandó la copia al amigo escritor, quien después, al ser descubierto el plagio, no tuvo más remedio que decir «así me lo contaron» en lugar de un acusador «así me lo pasó por escrito, yo sólo le cambié unas cosas».~

Doctor Causa Honorarios

Hace un año el rubicundo señor barón doctor ministro de Defensa de Alemania, Karl-Theodor zu Guttenberg, estaba por perder dos de sus títulos. El primero fue el de doctor y, días después, el de ministro. ¿Por qué? Por plagiario.

Tras darse a conocer —por un profesor universitario— el miércoles 16 de febrero la evidencia de plagios en su tesis doctoral (inscrita en la Universidad de Bayreuth), el señor barón ministro optó, dos días después, por pedir que, bueno, prescindieran —en lo que se aclaraba el asunto— de llamarlo «doctor»; tres días más tarde, con el paso de las investigaciones y el descubrimiento de más evidencia de plagios en la tesis, se decidió por un definitivo retiro del título. La universidad hizo oficial la pena, i.e., revocó el grado, el día 23 de febrero.

De los detalles del plagio, resultó que además de no citar apropiadamente y copiar textos sin referencia alguna, la tesis doctoral incluyó sin permiso material de los servicios de investigación del Parlamento Alemán (Bundestag). Esto último resultó el mal menor pues al parecer otros parlamentarios hacen lo mismo, y zu Guttenberg, que era miembro del Parlamento mientras escribía la tesis, no fue la excepción.

A la par de las investigaciones, que tomaron prisa después de la renuncia de zu Guttenberg a sus cargos oficiales el primero de marzo, i.e., aquí deja de ser ministro el señor barón, las universidades alemanas al interior de sus comunidades hacen campaña contra el plagio. La RWTH Aachen (universidad tecnológica de Aquisgrán), por ejemplo, hace circular un documento donde explica y recuerda qué y cómo citar; institutos de investigación de la Universidad de Bonn, por su parte, dan a conocer a sus académicos —profesores sobre todo— herramientas varias para analizar textos y encontrar plagios. Al exterior, la academia alemana se hace oír y la crítica al caso zu Guttenberg es unánime.

Ya pasado el Carnaval, se da a conocer que el señor barón mandó cartas de disculpa a los autores que —diría un recién premiado escritor y difusor cultural mexicano— citó al cuadrado. También, hay algunos dimes y diretes para con la gente de la Universidad de Bayreuth, toda vez que el grado se otorgara con lo más de lo más: summa cum laude. Gente del partido de zu Guttenberg, el CDU/CSU, comenzó a ver más bien una campaña para denostar al que para muchos era el brazo fuerte de la canciller Merkel. Como fuere, el señor barón, dijo, nunca actuó de mala fe.

Meses después, en noviembre, habiendo dejado la política, el señor barón volvió a la escena pública como parte del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, think-tank con sede en Washington D.C.., y, recién en diciembre, como promotor de la «libertad en la red» para la Comisión Europea (CE), en particular, según reza el comunicado de prensa de la CE, asesorar sobre el posible apoyo a los usuarios de Internet, bloggers y ciber-activistas que viven bajo regímenes autoritarios. Por supuesto, en algunos medios locales no faltó el humor alemán cuando se dio a conocer tal nombramiento: si se trata de burlar a la autoridad… jawohl!

Ke Mo Ki Mo Re Na Mi A

Ahora que Coldplay lanzó al mercado (vía iTunes) su más reciente material musical a través de la canción Viva la vida, en youtube se expone un supuesto plagio de la banda británica. Suele pasar. A mí la verdad me suena ciertamente similar la mentada canción con la expuesta The songs I didn’t write, pero no he entrado a detalles, ni lo haré. Lo que sí es que tal similitud y probable plagio no es exclusiva de Coldplay. Yo he de aprovechar este espacio para llamar a la sala a Miguel Bosé.
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