Mujeres a los cuarenta*

A los cuarenta
aprenden a cerrar despacio
las puertas de los cuartos a los que
no han de regresar.

En el descanso de un rellano
sienten
bajo sus pies moverse cual cubierta
aunque sea ténue el oleaje.

Y en el fondo de los espejos
redescubren
la cara de la niña que se prueba
el labial de la madre en secreto

Y la cara de aquella madre,
tibia con el misterio del cosmético.
Son ya ellas mismas más madres que hijas.
Algo las llena, algo

que es como el sonido del ocaso
y los grillos, inmenso,
llenando bosques al pie de laderas
detrás de sus hipotecadas casas.

DONALD JUSTICE
*versión MAAG, la original versa sobre hombres: Men at Forty

Párvulo y aspiradora

Aspiradora apagada
Aspiradora encendida
aspirar
Aspiradora apagada
Aspiradora encendida
aspirar
Aspiradora apagada
Aspiradora encendida
aspirar
Aspiradora apagada
Aspiradora encendida
aspirar
Aspiradora apagada
Aspiradora encendida
aspirar
Aspiradora apagada
Aspiradora encendida
aspirar

SASCHA STIENEN
versión de MAAG

No cesaremos en la exploración

More than artistic beauty, moral beauty seems to exasperate our sorry species.
—Simon Leys

Los siguientes tres versos de Eliot son los que recita Martin y Philomena le aplaude, “Maravilloso, ¿se te ocurrió ahora?”, pregunta ella, y Martin le aclara la autoría. “Oh, no importa, de todas formas es muy bonito”, dice ella, y continúan con su historia: encontrar al hijo perdido de Philomena. La búsqueda (de cinco años) dio para un libro (en 2009) y una película: Philomena (2013). La escena dibuja sobre todo a Philomena, y un poco al periodista Martin.

We shall not cease from exploration
And the end of all our exploring
Will be to arrive where we started
And know the place for the first time.

Que José Emilio Pacheco tradujo:

No cesaremos en la exploración
Y        el fin de todas nuestras búsquedas
Será llegar adonde comenzamos,
Conocer el lugar por vez primera.

El Little Gidding de Philomena es Roscrea; otra referencia y, quizá, una penitencia, su nombre. Hija de la luz, de la lumbre. Por no saber cuidar de su virginidad —como otrora, dicen, lo hiciera la respectiva santa—, Philomena es condenada. Tiempo después viviría su calvario y, si no mártir (como la santa), hace de tripas y remueve los recuerdos de aquella abadía del Sagrado Corazón. Todo por conocer el lugar por vez primera. Y a su hijo.

Y la lumbre y la rosa sean una, finalizó T.S. Eliot. Judi Dench acierta con el personaje: ni quema ni espina, pero ilumina y perfuma no pocos momentos de la historia. La ayuda de Steve Coogan es bienvenida, pues si en solitario a veces uno deja de encontrar el quid de la película, cuando están juntos nunca se pierden. La ironía del comediante Coogan es aliada perfecta del personaje Martin Sixsmith, quien se empeña en buscar no sólo al hijo de Philomena, sino también tres pies al gato de esta historia.

Hay una segunda escena que perfila mejor a los personajes. “No quiero odiar a la gente, no quiero ser como tú, mírate”, le dice Philomena a Martin, “Estoy enojado”, explica él, y ella contesta, “Debe ser agotador”. Lo dicho, lumbre y rosa.

philomena02

Wallace Stevens meets Beethoven

Asides on the Oboe

The prologues are over. It is a question, now,
Of final belief. So, say that final belief
Must be in a fiction. It is time to choose.

I

That obsolete fiction of the wide river in
An empty land; the gods that Boucher killed;
And the metal heroes that time granulates –
The philosophers’ man alone still walks in dew,
Still by the sea-side mutters milky lines
Concerning an immaculate imagery.
If you say on the hautboy man is not enough,
Can never stand as a god, is ever wrong
In the end, however naked, tall, there is still
The impossible possible philosophers’ man,
The man who has had the time to think enough,
The central man, the human globe, responsive
As a mirror with a voice, the man of glass,
Who in a million diamonds sums us up.

II

He is the transparence of the place in which
He is and in his poems we find peace.
He sets this peddler’s pie and cries in summer,
The glass man, cold and numbered, dewily cries,
“Thou art not August unless I make thee so.”
Clandestine steps upon imagined stairs
Climb through the night, because his cuckoos call.

III

One year, death and war prevented the jasmine scent
And the jasmine islands were bloody martyrdoms.
How was it then with the central man? Did we
Find peace? We found the sum of men. We found,
If we found the central evil, the central good.
We buried the fallen without jasmine crowns.
There was nothing he did not suffer, no; nor we.

It was not as if the jasmine ever returned.
But we and the diamond globe at last were one.
We had always been partly one. It was as we came
To see him, that we were wholly one, as we heard
Him chanting for those buried in their blood,
In the jasmine haunted forests, that we knew
The glass man, without external reference.

WALLACE STEVENS (1940)

oboecadenzabeethovenfifth

Oboe cadenza in the first movement of Beethoven’s Fifth

Amanecer es… una décima triangular

Así callado miro tu descanso,
Mañoso guardo besos en tu pelo;
Admirarte resulta mi desvelo,
Nace así nuestro lúcido remanso
En medio de astros; sueño que te amanso
Cuadrando los recuerdos de tu andar;
Epifanía: copos sin parar
Renacen apurados, alterados,
En esta habitación, campos atados:
Sereno volveré a ser el mar.

En respuesta al segundo Reto Poitevin™, la décima triangular izquierda.

Aquí no falta una diagonal

A veces nos pensamos tan cuadrados,
de QUIlates en oro, plata y cobre,
que ya NO nos conmueve ningún pobre
en el asFALto lleno de quebrados,
tras la reyerTA ávida de errados.
Así fuéramos Únicos, el mal
está en querer atar NAvíos cual
balsas cargadas de enviDIA finita
en la orilla, ¿será que el eGO cita
en su círculo sólo hasta el fiNAL?

~

En respuesta al Reto Poitevin™

Sebald: Ola de calor de octubre

Desde el desnivel
que lleva
al túnel
Holland yo vi
el disco rojo
del sol alzándose
sobre la
ciudad prometida.

En la tarde
temprano el
termómetro
alcanzó trein-
ta y la metálica
neblina azul
colgaba sobre las
torres brillantes

mientras en la Conferencia
de la Casa Blanca
sobre el Clima el
presidente oía
a expertos hablar
de convertir
algas verdes en
limpio combustible y yo acostado

en mi oscurecido
cuarto de hotel cerca
del parque Gramercy
soñando a través
del rugir de Manhattan
en un gran río
precipitándose en
una catarata.

En la noche
en una reunión
me quedé en la
terraza
y lamenté el
árbol trunco
que creció en un
cesto del jardín.

Prácticamente des-
hojado era
de una especie
desconocida, su tronco
y sus ramas
dañadas con
cables de di-
minutos focos.

Una mujer joven
llegó hasta mí
y dijo que aun-
que de vacaciones
había pasado
todo el día en
la oficina
que a diferencia

de su apartamento estaba
con aire acondicionado
y fría como la
morgue. Ahí,
dijo, yo estoy
feliz como una
ostra abierta
en una cama de hielo.

W.G. SEBALD (1997) en Across the Land and the Water: Selected Poems 1964-2001, Penguin, 2012.

*ver. de maag; acá en un tumblr el original (y en inglés).