Cuando México y Japón dialogan

El Oriente me es lejano. Siempre lo ha sido y, sí, poco o nada he hecho para acercarme a él. Es más, veces hay que hasta lo evito; taras de uno, sin duda. Sin embargo, gracias a esta red me puedo topar, queriendo o no, con caminos que me llevan —acercan— a tales lejanías.

Seré breve. Además de Aurelio Asiain y sus descarados coqueteos literarios, he sido recientemente seducido por la guitarra de un poeta: Juan Carlos Laguna. (Ello acaso como una laguna áurea in Asia.) Si aquél trata con varios poetas nipones, Laguna lo hace en particular con uno: Norio Sato (佐藤紀雄).

Después de ganar en 1991 (por unanimidad) el Tokio International Guitar Contest, el mexicano escribe junto con el japonés, en 1992, «Poemas Tabulares» (ALM Kojima Recordings); pasan tres lustros y en el 2008 ambos maestros nos comparten sus «Diálogos» (URTEXT Digital Classics).

Yo no sé qué tanto se pueda decir este par, me limito a intuirlo y disfrutarlo. Como muestra, este botón del compositor Tōru Takemitsu: A boy named Hiroshima (ヒロシマという名の少年) [1987].

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Dicho de otro modo, además de diálogo, invitación.

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Un comentario en “Cuando México y Japón dialogan

  1. Los japoneses me parecen el pueblo más raro del universo. Pero será que simplemente no entiendo su idioma. Pero por alguna razón, la música de su idioma se parece preciosa y a veces los escucho hablar con atención solo por placer
    Saludos!

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