Mujeres a los cuarenta*

A los cuarenta
aprenden a cerrar despacio
las puertas de los cuartos a los que
no han de regresar.

En el descanso de un rellano
sienten
bajo sus pies moverse cual cubierta
aunque sea ténue el oleaje.

Y en el fondo de los espejos
redescubren
la cara de la niña que se prueba
el labial de la madre en secreto

Y la cara de aquella madre,
tibia con el misterio del cosmético.
Son ya ellas mismas más madres que hijas.
Algo las llena, algo

que es como el sonido del ocaso
y los grillos, inmenso,
llenando bosques al pie de laderas
detrás de sus hipotecadas casas.

DONALD JUSTICE
*versión MAAG, la original versa sobre hombres: Men at Forty

Ideas peregrinas para el transporte de la ciudad de México

En lo que se decide modernizar al transporte público de la ciudad de México, y de cara a las últimas situaciones de contingencia ambiental, yo habilitaría un transporte emergente: el ejército, la armada de México, de chafirete. Así, con marcial orden, los autobuses cubrirían las rutas principales, es decir, las zonas con mayor conflicto. Al mismo tiempo prohibiría, por no decir sacar de circulación, a toda unidad con niveles de contaminación no tolerables. Al fin y al cabo se está frente a una emergencia (cf. el temblor del 85)

Eso por el lado público, del privado no tomaría mayor medida que la de incrementar el precio del estacionamiento en zonas, otra vez, de mayor conflicto. Algunas calles, incluso, las cerraría al tráfico de particulares, con miras a un reordenamiento de circulación: menos acceso al transporte privado y mayor al público. Los taxis no serían la excepción y seguirían los lineamientos del auto privado. El programa Hoy No Circula funcionaría como siempre (es decir, sin funcionar realmente) y no distrairía la atención del problema principal: las faltas de opciones del transporte público.

De vuelta a lo público, intentaría por todos los medios hacer más eficiente al transporte público. La medida del ejército se justificaría, lo dicho, como una situación de emergencia en lo que se reglamenta y reordena al sistema actual de concesiones. Tanto las rutas como las unidades se someterían a un proceso que, a su vez, tenga como eje un plan maestro de transporte urbano. No todas las rutas son iguales y no todas las unidades tienen que ser de un solo tipo. El plan de emergencia bien podría iniciar esa diferenciación: aquí este tipo de transporte con este número de paradas; allá este otro tipo de transporte con ese otro esquema de paradas. El precio, dicho sea, se procuraría “único”: abonos para uso en todas las redes y tarifas más o menos homologadas entre los distintos tipos de transporte (metro, bus, metrobus, tranvía, etc.). El objetivo es que la(s) opción(es) final(es) de transporte sea(n) la(s) que se acomode(n) mejor a las zonas de salidad y destino, sin menoscabo de la comodidad del usuario durante todo el trayecto y, también, de la calidad de tránsito del resto de los habitantes de la ciudad.

[continuará]

Modales quijotescos

«Ten cuenta, Sancho, de no mascar a dos carrillos ni de erutar delante de nadie.»

Lo que también olvidó un joven vienés este pasado siete de febrero es aquel otro consejo de don Quijote a Sancho: «No comas ajos ni cebollas, porque no saquen por el olor tu villanería.» Tras comer un döner con demasiada cebolla —explica el mismo joven— un ruidoso eructo salió de sus entrañas, para su suerte, demasiado cerca de un policía. Éste lo reconvino con una multa (de setenta euros). La falta: «ofensa a los buenos modales».

Sancho no entendió en su momento aquello de erutar. Don Quijote le explicó que se refería a regoldar, vocablo entonces “muy significativo” pero “uno de los más torpes”. Sancho comprendió la idea e incluso reconoció que ese consejo lo habría de tener más en cuenta pues eso de regoldar, es decir, eructar, lo solía hacer muy a menudo. Por otra parte, lo que el joven vienés no entendió del todo fue la sanción; hizo, no sin sorna, eco de su historia en Facebook, y es la hora en que este próximo sábado se planea un eructo masivo en el lugar de los hechos.

De tal historia vienesa sólo hay la versión del joven en cuestión y la foto de la multa. Nadie grabó ni transmitió en vivo. La sanción (con hasta ahora suficiente sustento legal) a los modales del joven vienés no merecen, según la reacción de la gente, sanción alguna y sí, más bien, una curiosa insurgencia. La torpeza, parece ser, vino del policía y de su entendimiento de los vocablos de la ley. Lo significativo resulta ser entonces la actitud del joven (y de sus seguidores): gobernador ya de esa su ínsula de particulares modales. Provecho.~

Los 25 libros en alemán que todo alemán debería haber leído

En un número especial (de regalo) del tabloide Bild por los 25 años de la Reunificación Alemana, el crítico literario (recién fallecido) Hellmuth Karasek enlista “25 libros en alemán que todo mundo debería haber leído”. Aquí la lista (con el título en español según Wikipedia) de obras, autores y año de publicación.

  1. Die Blechtrommel (El tambor de hojalata), Günther Grass, 1959
  2. Der Prozess (El proceso), Franz Kafka, 1925
  3. Effie Briest, Theodor Fontane, 1896
  4. Deutschstunde (Lección de alemán), Siegfried Lenz, 1968
  5. Weiter leben (Seguir viviendo), Ruth Klüger, 1992
  6. Tschick (Goodbye Berlin), Wolfgang Herrndorf, 2010
  7. Der Steppenwolf (El lobo estepario), Herman Hesse, 1927
  8. Im Westen nichts Neues (Sin novedad en el frente), Erich Maria Remarque, 1929
  9. Die Verwirrungen des Zöglings Törless (Las tribulaciones del estudiante Törless), Robert Musil, 1906
  10. Der Zauberberg (La montaña mágica), Thomas Mann, 1924
  11. Frau Jenny Treibel (La señora Jenny Treibel), Theodor Fontane, 1892
  12. Die Klavierspielerin (La pianista), Elfriede Jelinek, 1983
  13. Die Strudlhofstiege (Las escaleras de Strudlhof), Heimito von Doderer, 1951
  14. Berlin Alexanderplatz, Alfred Döblin, 1929
  15. Holzfällen (Tala), Thomas Bernhard, 1984
  16. Buddenbrooks (Los Buddenbrooks), Thomas Mann, 1901
  17. Professor Unrat (El profesor Unrat), Heinrich Mann, 1904
  18. Herr Lehmann (Cómo ser el señor Lehmann), Sven Regener, 2001
  19. Radetzkymarsch (La marcha Radetzky), Joseph Roth, 1932
  20. Der Vorleser (El lector), Bernhard Schlink, 1995
  21. Der Turm (La torre), Uwe Tellkamp, 2008
  22. Erfolg, Lion Feuchtwanger, 1930
  23. Jeder stirbt für sich allein (Solo en Berlín), Hans Fallada, 1947
  24. Schloss Gripsholm (El castillo de Gripsholm), Kurt Tucholsky, 1931
  25. Wunschloses Unglück (Desgracia indeseable), Peter Handke, 1972

Adenda
Por cierto, aquí el recién fallecido Karasek y su crítica… al catálogo de IKEA:

Cómo hacer campaña política en bicicleta

No lo haga. Así sepa andar en bicicleta, se notará enseguida que Ud. no anda en bicicleta, que lo suyo son los autos y que las bicicletas son, si bien les va, asunto de los fines de semana o, lo más probable, del pasado. Será evidente su falta de pericia en las calles —porque quienes en realidad las usan lo hacen ahí todos los días— y, por supuesto, su mala postura al pedalear: nadie que ande en bicicleta aguantaría más de dos cuadras con el asiento a una altura incorrecta. Este es otro tema, ¿cuánto piensa pedalear, una, dos o tres cuadras? No lo haga, ni siquiera una cuadra, pues al terminar parecerá que su esfuerzo fue el de seis cuadras; su sudor e incomodidad serán, como la falta de familiaridad, evidentes. Estará haciendo campaña por algo que no conoce: subirse y hacer como si lo conociera sería igual a no reconocer la importancia de la bicicleta como medio de transporte. Las bicicletas no necesitan de campañas, sólo de políticas.~

Una hipótesis de ala triste

Se lo mandó por correo. El texto que tiempo después sería señalado como copia, como plagio, en realidad no fue un cuento, es decir, no es que alguien se lo contara al escritor indiciado. Qué va, entre escritores se refirieron por escrito el texto: «Mira, aquí te mando esto, seguro te gustará, si quieres cuéntaselo a tus lectores… publícalo». Dicho de otro modo, fue ese alguien quien copió el original y entonces mandó la copia al amigo escritor, quien después, al ser descubierto el plagio, no tuvo más remedio que decir «así me lo contaron» en lugar de un acusador «así me lo pasó por escrito, yo sólo le cambié unas cosas».~